En la madrugada de este martes, aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza un nuevo vuelo con argentinos deportados por Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump. Se trata del cuarto operativo de este tipo en lo que va de 2025, reflejo del endurecimiento de la política migratoria republicana.
El avión, un Airbus A320-214 de la empresa GlobalX contratado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), partió desde EE.UU. con escala en Guayaquil, Ecuador. Según confirmaron fuentes oficiales, siete personas fueron trasladadas en este vuelo y descendieron en estricta reserva por la puerta FBO VIP Club del aeropuerto, donde un reducido grupo de familiares los esperaba.
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Los relatos de allegados reflejaron la dureza de los procesos de detención. Una mujer contó que su hermana había emigrado a Florida con 18 años y llevaba más de 25 residiendo allí. “Perdió todo lo que tenía. Estuvo detenida más de cuatro meses y en el último tiempo dormía en el piso de un centro militar”, relató conmovida.
Otro testimonio llegó desde Misiones, donde una tía aguardaba a su sobrino deportado: “Tenía trabajo, departamento y camioneta. No pudo traer nada. Salieron con la ropa puesta en el momento que los detuvieron”, expresó. Muchos de los deportados pasaron semanas en centros de reclusión con contacto telefónico limitado a llamadas de pocos minutos.
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Una vez en suelo argentino, los siete ciudadanos pasaron por controles de Migraciones y fueron liberados bajo custodia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). Cuatro se reencontraron con familiares en el aeropuerto, mientras que tres restantes fueron trasladados en un vehículo oficial sin que se diera a conocer su destino. De acuerdo con fuentes cercanas al operativo, al menos dos de los casos estarían vinculados a causas penales en Estados Unidos.
Fuente: La Nación.


