La escasez de agua en Cuba lleva a cada vez más habitantes y comerciantes a buscar soluciones por cuenta propia. En la provincia de Matanzas, a unos 100 kilómetros al este de La Habana, el emprendedor Kevin Martínez decidió perforar un pozo después de tener que cerrar su restaurante por falta de suministro y pagar camiones cisterna para mantenerlo en funcionamiento.
Según cifras oficiales citadas por AFP, la crisis afecta a casi el 29% de los 9,4 millones de habitantes de la isla. Los prolongados cortes de electricidad agravan el problema, ya que gran parte del sistema de distribución depende de bombas eléctricas para llevar agua a los hogares.
Martínez explicó que la falta de suministro lo obligó en varias ocasiones a cerrar su negocio. Aunque la perforación representó un gasto importante, espera reducir los costos que le generaba contratar tres camiones cisterna por semana. En su restaurante, los trabajadores encontraron agua a 10 metros de profundidad.
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El impacto también se refleja en la vida cotidiana de miles de familias. Yunior González, funcionario de la empresa nacional de Agua y Saneamiento, indicó que unos 2,7 millones de cubanos no reciben agua en sus viviendas. Para abastecerse, muchas personas deben trasladar bidones y depósitos desde puntos públicos, manantiales o tuberías disponibles, incluso a través de largas distancias y escaleras.
Los cortes eléctricos diarios, las averías en los equipos de bombeo, las pérdidas en las redes y la sequía figuran entre los factores que profundizan la escasez. La situación se suma a la inflación, las dificultades para acceder a alimentos y medicamentos y el malestar social. En los últimos meses también se registraron protestas en municipios de La Habana por los problemas de abastecimiento.
Frente a la emergencia, algunos habitantes instalan tanques, construyen cisternas o perforan pozos, mientras que otros recurren a bombas que extraen agua de la red y pueden reducir la presión disponible para sus vecinos. El Gobierno, por su parte, impulsa la instalación de equipos alimentados con energía solar: según un funcionario del sector, ya se colocaron más de 870 de las 1.300 bombas previstas, con beneficios para alrededor de medio millón de personas. Sin embargo, las autoridades reconocen que estos programas requieren inversiones elevadas.


