La serie animada Los Simpson marcó un antes y un después en la televisión mundial desde su estreno en 1989. Detrás de ese fenómeno cultural estuvo Sam Simon, uno de sus co-creadores, quien no solo amasó una fortuna millonaria gracias al éxito global del programa, sino que decidió destinarla casi por completo a una causa que lo apasionaba: la defensa de los animales.
Con el impacto internacional de la serie, Simon alcanzó una posición económica que superó ampliamente los cien millones de dólares. A lo largo de los años, combinó su actividad en la industria del entretenimiento con un creciente compromiso con el activismo animal. En 2000 comenzó a colaborar con PETA, lo que marcó el inicio de una etapa de fuerte involucramiento en campañas de protección y concientización.
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Dos años más tarde fundó la Sam Simon Foundation, organización con sede en California dedicada a brindar asistencia médica gratuita a perros y gatos abandonados, financiar cirugías complejas y entrenar perros de asistencia para personas con discapacidad. La entidad también desarrolló programas de rescate y adopción responsable, además de operar servicios veterinarios móviles para comunidades con menos recursos.
En 2012, la vida del guionista dio un giro drástico al recibir un diagnóstico de cáncer de colon avanzado. Ante el pronóstico terminal, tomó una decisión contundente: legar la mayor parte de su patrimonio a su fundación. Antes de fallecer, había destinado más de 100 millones de dólares para garantizar la continuidad de sus programas, asegurando atención veterinaria y rescate para miles de animales incluso después de su muerte.
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El compromiso de Simon fue aún más personal. Dejó instrucciones específicas para el cuidado de su propio perro con necesidades médicas especiales y asignó un fondo anual para cubrir sus gastos. Su caso se convirtió en un ejemplo singular dentro de Hollywood: mientras otros artistas optaron por inversiones o fundaciones diversas, él concentró su fortuna en una causa concreta y sostuvo ese compromiso hasta el final de su vida, transformando el éxito televisivo en un legado solidario duradero.
Fuente: Infobae.


