Familias acusan a grandes plataformas de diseñar sistemas adictivos que afectan la salud mental de menores y buscan cambios en su funcionamiento.
Un proceso judicial considerado histórico comenzará en Estados Unidos y podría marcar un antes y un después en la regulación de las redes sociales. El caso apunta contra empresas tecnológicas por el presunto diseño de plataformas que generan conductas adictivas en jóvenes.
La demanda reúne a unas 1.600 personas, entre familias y distritos escolares, que sostienen que servicios como Instagram, YouTube, Snapchat y TikTok contribuyeron a problemas de salud mental en menores. El primer juicio de prueba se iniciará en Los Ángeles y podría extenderse durante varias semanas.
MIRÁ TAMBIÉN | Guitarras de Kurt Cobain, The Beatles y Eric Clapton serán subastadas
Uno de los testimonios más impactantes es el de Lori Schott, madre de una adolescente que se suicidó en 2020 tras atravesar un período de fuerte consumo de contenidos en redes. Según relató, su hija quedó expuesta a material que afectó su autoestima y profundizó cuadros de ansiedad y depresión.
Los demandantes buscan responsabilizar a las compañías por decisiones de diseño, como la reproducción automática y el desplazamiento infinito, que consideran mecanismos pensados para mantener a los usuarios conectados durante más tiempo. La estrategia legal intenta esquivar la protección que la legislación estadounidense otorga a las plataformas por contenidos generados por terceros.
LEE TAMBIÉN | ¿Cómo las drogas y el alcohol natural afecta a la fauna?
Especialistas señalan que este proceso será el primero en el que un jurado analizará qué sabían las empresas sobre los posibles efectos de sus productos en la salud mental de los menores y cómo actuaron frente a esos riesgos. El resultado podría influir en futuros litigios y en eventuales cambios regulatorios.
Las compañías implicadas niegan las acusaciones y aseguran que trabajan con expertos para desarrollar entornos digitales más seguros, con herramientas de control para padres y experiencias adaptadas a la edad. El debate también incluye discusiones sobre libertad de expresión y la falta de consenso científico sobre la llamada “adicción a las redes sociales”.
De prosperar las demandas, los expertos estiman que podrían impulsarse acuerdos millonarios y nuevas medidas de protección para usuarios jóvenes. Además, el caso podría impactar en la legislación y en la forma en que las plataformas diseñan sus servicios a futuro.
Fuente: WIRED.


