Un equipo internacional detectó variaciones en la gravedad terrestre que revelan movimientos profundos en el límite núcleo-manto, mostrando que el interior del planeta es más dinámico de lo pensado.
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Un hallazgo reciente revela que el interior de la Tierra es más dinámico de lo esperado. Investigadores identificaron cambios en la zona que separa el núcleo del manto, a casi 3.000 kilómetros bajo la superficie, entre 2006 y 2008, gracias a datos de los satélites del Experimento de Recuperación de Gravedad y Clima (GRACE).
“Es una observación realmente novedosa”, afirmó la geofísica Isabelle Panet, de la Universidad Gustave Eiffel de París, quien lideró el análisis de la señal anómala detectada frente a la costa atlántica de África.
El límite núcleo-manto (CMB) funciona como una frontera dinámica. Allí, el núcleo externo líquido, compuesto mayormente de hierro, interactúa con el manto sólido, influyendo en la generación del campo magnético y en procesos vinculados a grandes terremotos.
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Según Panet, “al menos parcialmente, esta señal tiene que provenir de muy profundas profundidades”, ya que no puede explicarse por movimientos de agua o fluidos superficiales. La anomalía alcanzó su pico alrededor de 2007.
El equipo sugiere que se trató de una transición de fase mineral, donde la perovskita del manto inferior se transformó en post-perovskita dentro de regiones térmicamente heterogéneas. Este cambio altera la densidad de las rocas y genera topografías de apenas decímetros en el CMB, suficientes para modificar el campo gravitatorio global.
Casi al mismo tiempo, se registró una sacudida geomagnética en la misma región, lo que sugiere que los cambios de masa en la base del manto afectan el flujo del núcleo y, por ende, la fuerza del campo magnético. “El descubrimiento constituye un testimonio asombroso de la capacidad de los satélites en órbita para detectar procesos profundos”, remarcó Panet.
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Los investigadores destacan que estos movimientos internos pueden ocurrir en periodos de años, y no millones de años como se pensaba. Esto plantea un nuevo enfoque para estudiar la interacción entre las capas de la Tierra y el mantenimiento de su magnetosfera.
Además, la transición de perovskita a post-perovskita demuestra que la mineralogía del manto juega un rol activo en la evolución planetaria, ya que las heterogeneidades térmicas pueden generar ajustes rápidos en la topografía del CMB.
El hallazgo abre una ventana para anticipar cambios en el campo magnético, mejorar los modelos de dinámica interna del planeta y comprender cómo la Tierra responde a largo plazo. La tecnología espacial demuestra que incluso procesos a miles de kilómetros de profundidad pueden ser detectados y estudiados en tiempo casi real.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


