Una investigación desarrollada durante seis años en el Chocó Andino permitió identificar miles de especies de insectos desconocidas para la ciencia. Los especialistas sostienen que la gran mayoría solo habita en ese ecosistema y destacan el valor del hallazgo para la conservación de la biodiversidad.
Un equipo de científicos de Ecuador anunció el descubrimiento de más de 8.000 nuevas especies de insectos en la reserva privada Mashpi-Tayra, ubicada en el Chocó Andino, una región reconocida por la UNESCO como Reserva Mundial de la Biosfera. El hallazgo fue dado a conocer tras un estudio genético cuyos resultados fueron publicados en la revista científica Scientific Data.
La investigación fue encabezada por especialistas del Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), quienes compararon el ADN de los insectos recolectados con registros disponibles en una base de datos internacional. El análisis permitió establecer que los ejemplares corresponden a especies que hasta ahora no habían sido identificadas por la ciencia.
Uno de los datos más relevantes del trabajo es que alrededor del 97 % de las especies detectadas son exclusivas de Ecuador, es decir, no existen registros de ellas en ninguna otra parte del mundo. Para los investigadores, este resultado aporta evidencia científica sobre la extraordinaria riqueza biológica del país y permite dimensionar con mayor precisión su condición de territorio megadiverso.
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El estudio demandó seis años de trabajo, incluyendo un año dedicado exclusivamente a la recolección de muestras. Entre los ejemplares encontrados predominan especies de moscas, avispas y mariposas. Los científicos utilizaron técnicas de identificación mediante huella genética, una herramienta que permite diferenciar especies a partir de su ADN, aunque cada una deberá ser descripta y recibir un nombre científico mediante los procedimientos taxonómicos tradicionales.
La investigación forma parte de un programa internacional impulsado por el Centro de Genómica de la Biodiversidad de la Universidad de Guelph, en Canadá, que reúne a especialistas de más de 50 países. El proyecto busca analizar cómo evolucionan las comunidades de artrópodos y cómo responden a las transformaciones ambientales provocadas por el cambio climático y la actividad humana.
Los investigadores consideran que el descubrimiento también puede convertirse en una herramienta para fortalecer las políticas de conservación. La reserva Mashpi-Tayra protege unas 3.200 hectáreas de bosque dentro del Chocó Andino, un ecosistema que en los últimos años ha sido escenario de campañas para frenar el avance de proyectos mineros por su enorme valor ambiental.
Lejos de cerrar el trabajo, el hallazgo abre una nueva etapa para la ciencia. Los especialistas estiman que, a medida que continúe el análisis del material recolectado, la cantidad de especies identificadas podría duplicarse, lo que convertiría a esta reserva ecuatoriana en uno de los sitios con mayor diversidad de insectos documentada hasta el momento.
Con información de DW.


