Zvi Ben-David realizó un hallazgo arqueológico extraordinario mientras paseaba con su familia en el Néguev. El artefacto arroja luz sobre las prácticas culturales y religiosas de la antigüedad.
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En un paseo familiar que se convirtió en un viaje al pasado, Zvi Ben-David, un niño de 11 años, encontró un amuleto de fertilidad de 2.500 años cerca del río Besor, en la región del Néguev, Israel. El artefacto, de cerámica y aproximadamente siete centímetros de altura, fue identificado por la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI) como un objeto extremadamente raro, con un único ejemplar similar en la colección nacional.
La figura, que representa a una mujer cubierta con un pañuelo y las manos cruzadas bajo el pecho, data de los siglos VI o V a. C., un período marcado por intensos cambios políticos y culturales. Según Oren Shmueli y Debbie Ben Ami, especialistas de la AAI, estos amuletos eran comunes en los hogares de la época y se usaban para garantizar protección, buena suerte y prosperidad.
Los amuletos de fertilidad reflejan las aspiraciones y temores de las comunidades de tiempos bíblicos. En un contexto donde un tercio de los bebés no sobrevivía a la infancia y los conocimientos médicos eran limitados, estos objetos ofrecían esperanza y protección divina. Mujeres con dificultades para concebir recurrían a ellos para solicitar intervención celestial.
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“La conexión entre las prácticas religiosas y las necesidades materiales en tiempos bíblicos es evidente en este tipo de hallazgos”, explicaron los expertos de la AAI, quienes destacaron la relevancia de estos objetos en una época donde la supervivencia era un desafío constante.
Tras descubrir el amuleto, Zvi lo mostró a su madre, Miriam Ben-David, guía turística profesional, quien notificó de inmediato a la AAI. Este acto permitió a los arqueólogos analizar el artefacto y profundizar en su contexto histórico. “La ciudadanía ejemplar de Zvi nos ayudará a comprender mejor las prácticas de culto en tiempos bíblicos”, declaró la AAI.
En Israel, cualquier hallazgo arqueológico debe ser informado a las autoridades. Este gesto de colaboración resalta la importancia de proteger el patrimonio cultural y mantener vivo el legado histórico.
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El amuleto fue encontrado cerca del río Besor, una región mencionada en el Libro de Samuel, donde el ejército del rey David acampó durante una de sus campañas. También cercano se encuentra Tel Gamma, un sitio arqueológico de la Edad de Bronce que ha revelado valiosos artefactos de distintas épocas, consolidando al Besor como un punto clave en la historia antigua.
Este descubrimiento se suma a una lista de hallazgos realizados por niños en Israel, donde la densidad arqueológica del país hace que topar con reliquias históricas sea común. En 2020, Stav Meir, de 13 años, encontró una inscripción funeraria mientras buscaba setas, y niños aún más pequeños han desenterrado objetos valiosos.
El hallazgo de Zvi Ben-David no solo conecta generaciones, sino que también refuerza el valor de la curiosidad y el compromiso con la historia, permitiendo que una pequeña figura de cerámica ilumine las grandes preocupaciones de la humanidad: la vida, la muerte y la esperanza.
Fuente: Infobae
Foto: Infobae (Captura de pantalla)


