Científicos descubren un ecosistema desconocido en las profundidades del Mar Nórdico, donde fuentes de calor permiten la vida en condiciones extremas.
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Un grupo de científicos ha realizado un descubrimiento sorprendente en las profundidades del Mar Nórdico. En un entorno donde se pensaba que la vida era imposible, se han encontrado fuentes de calor que permiten la existencia de un ecosistema hasta ahora desconocido.
El hallazgo tuvo lugar en las costas de Svalbard, Noruega, a más de 3,000 metros de profundidad. En este abismo marino se encontró un campo de respiraderos hidrotermales en una cadena montañosa submarina conocida como la Dorsal de Knipovich. Este campo, bautizado como Jøtul en honor a los gigantes de la mitología nórdica, alberga procesos volcánicos subterráneos que generan calor y reacciones químicas, creando hábitats cálidos donde la vida puede prosperar.
El nuevo microclima, que mide un kilómetro de largo y 200 metros de ancho, ha sido apodado «tierra de las maravillas» debido a su capacidad para sostener vida en condiciones normalmente hostiles. La actividad volcánica bajo el lecho marino permite que el calor se filtre, proporcionando un ambiente en el que diversos organismos pueden sobrevivir.
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Gerhard Bohrmann, geólogo marino de la Universidad de Bremen, explicó que el agua se infiltra en el lecho oceánico, se calienta por el magma y luego asciende nuevamente a través de grietas, enriquecida con minerales disueltos de las rocas de la corteza oceánica. Este proceso da lugar a chimeneas conocidas como «fumadores negros», que liberan minerales ricos en metales al agua.
En las profundidades del océano, donde la luz solar no llega y las condiciones son extremadamente frías y oscuras, los respiraderos hidrotermales actúan como oasis. Los minerales disueltos en el agua forman la base de una red alimentaria que se basa en la quimiosíntesis, un proceso que permite a los organismos obtener energía a partir de reacciones químicas en lugar de la luz solar. Este fenómeno ofrece una pista sobre cómo podría surgir la vida en otros mundos con condiciones muy diferentes a las de la Tierra.
El campo Jøtul se encuentra en la frontera entre dos placas tectónicas, en una zona conocida como una dorsal de expansión lenta. Aquí, las placas se separan muy lentamente, formando valles y crestas. Aunque se ha detectado actividad hidrotermal en casi todas las dorsales al norte de Islandia, la Dorsal de Knipovich había sido una notable excepción hasta ahora. En 2022, los científicos decidieron investigar las pistas de actividad hidrotermal en la región utilizando un vehículo sumergible operado a distancia, el MARUM-QUEST.
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A más de 3,000 metros de profundidad, encontraron el campo Jøtul, con respiraderos activos y extintos, y el característico brillo del calor volcánico que se filtra en el agua. Este hallazgo no solo revela un ecosistema desconocido, sino que también amplía nuestra comprensión de cómo la vida puede adaptarse a las condiciones más extremas de nuestro planeta.
Fuente y foto: Diario Uno
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