El sorprendente calzado fue hallado casi intacto en una trampa defensiva del fuerte romano de Magna. Su tamaño desconcierta a los arqueólogos y reabre el debate sobre la vida cotidiana en la frontera del Imperio.
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Un equipo de arqueólogos británicos hizo un descubrimiento tan inesperado como revelador en el norte de Inglaterra: un zapato romano de cuero, de 32 centímetros de largo y en excelente estado de conservación, emergió del barro húmedo de una trampa militar en el antiguo fuerte de Magna, conocido en la época romana como Carvoran. La pieza, que data de hace más de 2.000 años, correspondería a una talla 48 europea, lo que sugiere que su portador fue un hombre de estatura inusual para su época.
El hallazgo se produjo durante las excavaciones en una zanja defensiva conocida como “rompe-tobillos”, diseñada para incapacitar a los atacantes que intentaran invadir el fuerte. Según explicó Rachel Frame, jefa del Proyecto Magna, estas estructuras eran comunes en los enclaves romanos en Gran Bretaña y estaban cuidadosamente camufladas bajo agua y barro.
Lo que más llamó la atención de los especialistas fue el excelente estado del calzado, preservado durante siglos por las condiciones anaeróbicas del barro. El zapato conserva múltiples capas de cuero, costuras complejas y clavos metálicos en la suela, lo que permite estudiar con detalle las técnicas de fabricación del calzado militar romano.
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Pero el zapato no fue el único hallazgo notable. Cerca del mismo lugar, el equipo descubrió un peine de madera de fabricación fina y una paleta de mármol usada para preparar cosméticos, elementos que demuestran que Magna fue mucho más que un puesto de defensa: fue también un espacio donde la vida cotidiana —con prácticas de higiene y estética— prosperó incluso en los límites del imperio.
Magna fue fundado alrededor del año 80 d.C. y cobró una gran importancia tras la construcción de la Muralla de Adriano en 122 d.C., que marcaba el límite norte del Imperio Romano. El fuerte se encontraba en un cruce clave de rutas y albergó soldados de diversas regiones del imperio, como Siria y Dalmacia, según indican inscripciones halladas en el sitio.
De acuerdo con ZME Science, los trabajos en Magna aún no han llegado al interior del fuerte, y todos los hallazgos recientes provienen de las trincheras defensivas externas. Esta circunstancia entusiasma a los arqueólogos, que anticipan futuros descubrimientos aún más significativos.
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No obstante, el avance del cambio climático representa una amenaza creciente. Al secarse el barro que durante siglos protegió materiales orgánicos, muchos de estos objetos pueden deteriorarse antes de ser recuperados. Por eso, los expertos intensifican los esfuerzos de excavación en una verdadera carrera contra el tiempo.
El gigantesco zapato será ahora analizado por especialistas en cuero arqueológico, con la esperanza de identificar quién lo usó y qué puede revelar sobre la vida militar y social en una frontera tan remota del Imperio Romano.
Fuente y foto: DW


