Científicos descubrieron que un lago bajo el hielo en el norte de Groenlandia expulsó millones de metros cúbicos de agua hacia la superficie, generando una inundación jamás registrada. El fenómeno podría tener graves implicancias para el futuro de las capas polares.
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Una impresionante inundación proveniente desde las profundidades del hielo dejó atónitos a los científicos: un lago subglacial en el norte de Groenlandia liberó, con enorme fuerza, cerca de 90 millones de metros cúbicos de agua hacia la superficie, provocando un cráter de 85 metros de profundidad y deformando más de seis kilómetros cuadrados de hielo. El descubrimiento, liderado por investigadores de la Universidad de Lancaster y el Centro Británico de Observación y Modelización Polar, fue publicado este miércoles en la revista Nature Geoscience.
El fenómeno fue identificado gracias a datos satelitales de alta precisión de CryoSat y Sentinel-1 y 2. Las imágenes revelaron cómo el agua acumulada bajo el hielo rompió hacia arriba, un comportamiento opuesto al que hasta ahora se consideraba en los modelos científicos del deshielo polar. “Es un tipo de forzamiento hidrológico extremo que no se había contemplado en estas regiones”, explicaron los expertos.
Este lago subglacial, hasta ahora desconocido, provocó uno de los eventos más destructivos jamás observados en Groenlandia: además del cráter, se detectaron profundas grietas y bloques de hielo de hasta 25 metros de alto arrancados de su lugar. La masa de agua liberada equivale a nueve horas del flujo de las Cataratas del Niágara en su temporada alta, según la Agencia Espacial Europea (ESA).
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“El hallazgo cambia radicalmente nuestra comprensión del comportamiento del agua bajo el hielo”, explicó la investigadora principal Jade Bowling. Su equipo destaca que la existencia de estos lagos, y especialmente su potencial para provocar catástrofes superficiales, es aún un campo poco explorado de la ciencia polar.
El trabajo también pone en alerta sobre cómo el cambio climático podría intensificar este tipo de eventos. A medida que aumentan las temperaturas, las entradas de agua de deshielo podrían multiplicarse, presionando desde abajo y alterando la estabilidad de la capa de hielo groenlandesa, con consecuencias globales sobre el nivel del mar y los ecosistemas polares.
Fuente y foto: DW


