Foto: TyC Sports.
Lejos de ser una simple comodidad, este elemento ayuda a los pilotos a recuperarse después del enorme desgaste físico que sufren durante un Gran Premio.
Al finalizar cada carrera de Fórmula 1, una escena suele repetirse con Franco Colapinto y el resto de los pilotos: apenas bajan del monoplaza toman una botella con un sorbete largo y flexible. Aunque para muchos pasa desapercibida, esta práctica responde a una necesidad clave para la recuperación física tras el enorme esfuerzo que demanda una competencia.
Durante un Gran Premio, los pilotos pueden perder entre dos y cuatro kilos de peso debido a la intensa transpiración. Las altas temperaturas dentro del habitáculo, las fuerzas G, las frenadas y la concentración permanente llevan al organismo al límite, por lo que la reposición de líquidos debe comenzar inmediatamente después de cruzar la bandera a cuadros.
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Sin embargo, esa hidratación no puede realizarse de manera brusca. Los especialistas recomiendan que el consumo de líquidos sea gradual para favorecer una mejor absorción y evitar molestias digestivas luego de un esfuerzo extremo. Por eso, los equipos entregan botellas con un sorbete largo que permite beber pequeños sorbos de forma continua.
Este sistema también resulta práctico porque los pilotos suelen mantener colocado el casco durante los primeros minutos posteriores a la carrera. Mientras se dirigen al pesaje oficial, atienden a la prensa o cumplen con el protocolo previo al podio, pueden comenzar a hidratarse sin necesidad de quitarse todo el equipamiento.
Aunque parezca un detalle menor, el sorbete largo cumple una función esencial en la recuperación física de los pilotos. La imagen que protagonizan Franco Colapinto y las principales figuras de la Fórmula 1 después de cada competencia refleja la importancia de una hidratación progresiva para afrontar las exigencias de la máxima categoría del automovilismo.
Fuente: TyC Sports.


