Científicos de Stanford identificaron un compuesto que regula el apetito sin los efectos secundarios de fármacos actuales. El hallazgo podría revolucionar las terapias metabólicas.
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Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford logró un avance clave en la lucha contra la obesidad al identificar una molécula presente en la sangre de la pitón birmana que podría convertirse en la base de nuevos tratamientos para controlar el apetito.
El estudio, publicado en la revista Nature Metabolism y realizado junto a especialistas de la Universidad de Colorado Boulder, analizó el particular metabolismo de estas serpientes, capaces de ingerir grandes presas y pasar meses sin volver a alimentarse.
El foco de la investigación está puesto en una molécula denominada pTOS, cuya concentración aumenta de forma exponencial tras la ingesta de alimento. Según explicó el investigador Jonathan Long, el objetivo es comprender cómo estos mecanismos biológicos pueden trasladarse al metabolismo humano.
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Los experimentos en roedores mostraron que pTOS actúa directamente sobre el hipotálamo, la región del cerebro que regula el hambre, logrando suprimir el apetito sin afectar el sistema digestivo. Este punto marca una diferencia clave respecto a los tratamientos actuales basados en hormonas como GLP-1.
Entre esos medicamentos se encuentra Wegovy, que reduce el apetito ralentizando el vaciamiento gástrico, pero puede generar efectos adversos como náuseas o malestar digestivo. En cambio, la molécula derivada de la pitón mostró un perfil distinto, sin esos efectos secundarios en las pruebas realizadas.
Los científicos detectaron además que pTOS es producida por bacterias intestinales de la serpiente y que también está presente en pequeñas cantidades en humanos, lo que abre la posibilidad de desarrollar terapias compatibles con el organismo.
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En total, se identificaron más de 200 moléculas con variaciones tras la alimentación en las pitones, aunque pTOS fue la que mostró el cambio más significativo. Según la coautora Leslie Leinwand, el hallazgo representa “un supresor del apetito efectivo sin algunos de los efectos secundarios de los tratamientos actuales”.
El estudio también resalta el papel de la microbiota intestinal en la regulación del metabolismo, un campo que gana cada vez más relevancia en la investigación médica. La interacción entre bacterias y procesos metabólicos podría ser clave para desarrollar nuevas estrategias terapéuticas.
A pesar del entusiasmo, los especialistas advierten que aún se requieren más estudios para confirmar la seguridad y eficacia de pTOS en humanos. Sin embargo, el descubrimiento marca un paso prometedor en la búsqueda de alternativas para tratar una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


