Graciela Guequen enfrenta una situación crítica de vivienda tras sufrir un desalojo en Comodoro Rivadavia. Hoy vive con su madre enferma de Alzheimer en el barrio Las Flores, junto a su hija de siete años, quien también atraviesa graves problemas de salud.
“Anoche fue un infierno, mi mamá gritaba y no nos dejó dormir. Mi hija se alteró, lloraba sin parar y tiene dolores de estómago por todo esto. Yo tengo miedo que le pase algo”, relató Graciela entre lágrimas, mientras explicaba el impacto de la convivencia en la salud emocional de la niña.
Su situación económica es precaria: trabaja como empleada doméstica y recibe una pensión mínima por discapacidad para su hija, pero esos ingresos no alcanzan. “Todo lo que cobro lo invierto en la casa, pero no es suficiente. No llegamos a cubrir lo básico”, expresó con angustia.
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La mujer asegura haber solicitado ayuda en múltiples instituciones, sin respuestas concretas. “Fui a todos lados. Solo me dicen que lleva tiempo. Pero yo no puedo esperar, mi mamá se está enloqueciendo y mi nena lo sufre”, denunció.
Desde que nació su hija, Graciela está inscripta en el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), pero aún no ha recibido ninguna solución. “Hace siete años que estamos anotados y nada. Ya no sé qué hacer”, expresó.
La convivencia con su madre, que padece una enfermedad degenerativa, se vuelve cada día más insostenible. “No tengo forma de controlarla, y encima tengo que descuidar a mi hija para atenderla. Vivo encerrada 24 horas con ella y mi hija retrocede en todo su tratamiento”, explicó.
Graciela, su esposo y su pequeña hija continúan buscando un techo digno. “Venimos de casa en casa. No quiero lujos, solo un lugar donde mi hija pueda dormir tranquila y no enfermarse más”, concluyó con un pedido urgente a las autoridades.


