Los fiscales especiales retiraron las acusaciones contra Donald Trump por interferencia en las elecciones de 2020, marcando el fin de un proceso judicial clave en su contra.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos desestimó el caso penal contra Donald Trump por sus intentos de revertir los resultados de las elecciones presidenciales de 2020. La decisión, anunciada este lunes, se basó en que no se completaría el proceso judicial antes de su eventual regreso a la presidencia en 2025, en caso de que tome posesión.
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La medida, respaldada por la Oficina de Asesoría Legal del Departamento de Justicia, refleja la política que prohíbe enjuiciar a un presidente en funciones. Según Molly Gaston, adjunta del fiscal especial Jack Smith, esta prohibición es categórica y no depende de la gravedad de los cargos ni de las pruebas presentadas.
La decisión también abarca el caso de los clasificados hallados en Mar-a-Lago, aunque los fiscales indicaron que continuarán con procesos contra los coacusados de Trump, Walt Nauta y Carlos De Oliveira. Sin embargo, no se descarta que estas acusaciones también sean retiradas una vez que la fiscal general designada por Trump, Pam Bondi, asuma el cargo.
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Desde Florida, Steven Cheung, portavoz de Trump, celebró la decisión como una victoria contra lo que calificó como el uso político del sistema judicial. Mientras tanto, la retirada de las acusaciones marca un precedente significativo en la relación entre la política y la justicia en Estados Unidos, dejando abierta la puerta a futuros debates legales sobre la inmunidad presidencial.
Fuente: The Guardian
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