Un deslizamiento de tierra «masivo» devastó la aldea de Tarsin, ubicada en las laderas del volcán Jebel Marra, en Darfur, oeste de Sudán, dejando un saldo preliminar de más de mil muertos, según informó el Movimiento de Liberación de Sudán (MLS), grupo armado que controla la zona. La cifra exacta de víctimas aún es incierta debido al aislamiento del área.
La tragedia ocurrió el domingo 31 de agosto tras intensas lluvias que saturaron el terreno montañoso. El MLS solicitó asistencia urgente de Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales para recuperar los restos y socorrer a los supervivientes, muchos de los cuales permanecen atrapados entre los escombros.
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Expertos de la ONG Solidaridades Internacionales señalaron que el acceso a la región es extremadamente complicado. Caroline Bouvard, directora de la organización en Sudán, indicó que los equipos humanitarios trabajan para coordinar las rutas de rescate y entrega de ayuda. “El pueblo está muy aislado y el terreno es muy difícil de transitar”, explicó.
El autoproclamado gobierno de la alianza Tasis, encabezado por el general Hemedti, prometió enviar un convoy de socorro y conformar un comité conjunto para coordinar la ayuda nacional e internacional. Mientras tanto, la Comisión de la Unión Africana pidió a todas las partes en conflicto cesar las hostilidades y facilitar la asistencia humanitaria.
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La región de Darfur ya enfrenta graves dificultades por la guerra civil entre el ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido, en curso desde abril de 2023, que ha provocado miles de desplazados y una crisis humanitaria generalizada. La comunidad internacional observa con preocupación cómo esta catástrofe natural se suma a un contexto de violencia y vulnerabilidad en el país.
Fuente: RFI.


