Foto: Wally Skalij
Meta atraviesa uno de los momentos internos más tensos de los últimos años mientras avanza con nuevos despidos masivos, fuertes inversiones en inteligencia artificial y cambios laborales que generaron malestar entre miles de empleados.
Los despidos se sumarán a los más de 25.000 empleados que ya fueron desvinculados en los últimos cuatro años como parte de las reestructuraciones impulsadas por Mark Zuckerberg.
Sin embargo, el clima interno no estaría marcado únicamente por los recortes. Empleados y exempleados describieron un ambiente de agotamiento, miedo e incertidumbre vinculado al creciente protagonismo de la inteligencia artificial dentro de la compañía.
Uno de los puntos que más polémica generó fue la instalación obligatoria de un software corporativo que rastrea la actividad realizada en las computadoras laborales de empleados estadounidenses.
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Según denunciaron trabajadores, la herramienta recopila clics, textos y acciones para entrenar modelos de IA capaces de automatizar tareas digitales. Además, aseguran que el sistema no puede desactivarse.
El informe también señala que muchos trabajadores sienten que la empresa prioriza cada vez más el desarrollo de IA por encima de los equipos humanos tradicionales.
Mientras Meta incrementa sus inversiones en centros de datos y contratación de expertos en inteligencia artificial, distintos empleados denunciaron reducción salarial, presión por automatizar tareas y temor a que sus puestos terminen siendo reemplazados por sistemas de IA.
En paralelo, algunos sectores de la compañía comenzaron a impulsar procesos de sindicalización, especialmente en Reino Unido, donde trabajadores tecnológicos buscan proteger derechos laborales y privacidad.
Pese al contexto interno, Meta continúa mostrando resultados financieros sólidos. Solo durante el primer trimestre del año la empresa obtuvo ganancias cercanas a los 27 mil millones de dólares.
Con información de Wired


