El mercado financiero inició diciembre con un marcado retroceso en las tasas de interés en pesos. Tras la flexibilización de las normas de encajes dispuesta por el Banco Central y los límites para que los fondos comunes operen en cauciones bursátiles, los bancos pasaron a tener más liquidez y redujeron de forma significativa lo que pagan por los plazos fijos. Algunas entidades de primera línea ya ofrecen rendimientos cercanos al 22% anual para colocaciones a 30 días, muy por debajo de los valores que se veían hasta hace pocas semanas.
La mayoría de los grandes bancos ubica sus tasas alrededor del 25% anual, mientras que las entidades de segunda línea ofrecen levemente más, aunque siempre por debajo del 30%. Este comportamiento refleja un escenario en el que ya no existe la urgencia por captar pesos y donde la demanda de crédito permanece en niveles muy bajos. Con escaso interés por financiarse, las entidades priorizan la administración de liquidez frente a la captación de nuevos depósitos.
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El mismo fenómeno se trasladó a las cuentas remuneradas de bancos y billeteras virtuales, que también recortaron sus rendimientos. Estas plataformas fueron clave para atraer usuarios en el contexto de alta inflación del último año, pero con una tasa cada vez más baja, el atractivo de mantener dinero a la vista comienza a desvanecerse. En paralelo, el Banco Central aclaró que la flexibilización busca acompañar la mayor necesidad de pesos típica de fin de año.
Otra señal de la abundancia de liquidez se observó en el mercado de deuda pública. Las Lecap de corto plazo perforaron el 25% anual, niveles similares a los registrados antes de la crisis de julio desencadenada por el desarme de las Lefi. Además, los instrumentos que ajustan por CER redujeron sus tasas reales y hoy rinden cerca de 8% por encima de la inflación, un valor mucho más moderado que durante la incertidumbre preelectoral.
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Aunque la caída de tasas es contundente, todavía no llega con fuerza al crédito. Las entidades mantienen cautela frente a la suba de la morosidad y prefieren evitar reducciones bruscas en sus líneas activas. La expectativa en el sector es que el financiamiento recién comience a repuntar hacia el segundo trimestre de 2026, siempre que la estabilidad cambiaria y la desaceleración inflacionaria continúen.
Fuente: Infobae.


