Una investigación publicada en European Heart Journal encontró una asociación entre una mayor exposición a la luz durante la noche y cambios en la estructura y el funcionamiento cardíaco. Los especialistas remarcan que todavía se necesitan más estudios.
Dormir con la menor cantidad de luz posible podría contribuir al cuidado de la salud cardiovascular. Así lo plantea una investigación publicada en European Heart Journal, que encontró una asociación entre la exposición a luz nocturna y determinados cambios en la estructura del corazón.
El estudio analizó a 11.017 personas que no tenían antecedentes de enfermedades cardiovasculares. Durante una semana, los participantes utilizaron sensores en la muñeca para registrar la cantidad de luz que recibían mientras dormían. Tres años después, fueron sometidos a resonancias magnéticas cardiovasculares.
LEE TAMBIÉN | Un estudio alerta por el impacto de las lluvias intensas en el cacao
Los investigadores observaron que quienes habían estado expuestos a mayores niveles de iluminación nocturna presentaban un mayor engrosamiento de las paredes del ventrículo izquierdo y una menor capacidad de contracción cardíaca. Estos cambios pueden ser indicios tempranos de alteraciones en el funcionamiento del corazón.
La investigación también señala que la exposición nocturna analizada fue relativamente baja. El nivel más alto superó los 3 lux, comparable con la luz tenue de un teléfono ubicado junto a la cama, la iluminación de un pasillo o la luz de la Luna.
MIRÁ TAMBIÉN | Noel Gallagher reveló cuál fue el mejor show de Oasis en 2025
A partir de estos resultados, los especialistas plantean que reducir la iluminación durante las horas de descanso podría ser una medida preventiva sencilla. Entre las recomendaciones mencionan apagar las pantallas antes de dormir, utilizar cortinas opacas, cubrir las luces LED de los dispositivos y recurrir a un antifaz si es necesario.
Sin embargo, los resultados deben interpretarse con cautela. Expertos que no participaron de la investigación señalaron que registrar la exposición a la luz durante una sola semana no necesariamente refleja la exposición habitual durante períodos prolongados y cuestionaron la posibilidad de establecer una relación causal a partir de las mediciones realizadas.
Los autores consideran que la contaminación lumínica debería continuar siendo estudiada como un posible factor de riesgo cardiovascular. Para confirmar el vínculo y determinar sus mecanismos será necesario realizar nuevas investigaciones con períodos de seguimiento y mediciones más prolongadas.
Fuente: DW.


