La madrugada del 3 de enero de 2026, una ofensiva dirigida por el gobierno de Donald Trump conocida como “Operación Resolución Absoluta” llevó a la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, para ser trasladados a Estados Unidos y enfrentar cargos penales.
Tras la detención, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que la entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asumiera la presidencia de forma interina el 5 de enero, bajo la calificación de “indisponibilidad temporal” de Maduro. Esa designación le permite permanecer en el cargo sin convocar elecciones en un plazo claro, generando dudas sobre la legitimidad democrática del proceso.
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Muchos venezolanos celebraron inicialmente la caída de Maduro, pero a dos meses de aquel momento siguen sin definirse elecciones libres, un reclamo constante de amplios sectores políticos y de la ciudadanía. Líderes opositores, como María Corina Machado, anunciaron su regreso al país con la intención de impulsar una transición democrática, aunque las condiciones y el cronograma de comicios todavía no están claros.
La situación política sigue siendo incierta: aunque Delcy Rodríguez ejerce como presidenta interina, su legitimidad está cuestionada por opositores y actores internacionales, y no existe un calendario electoral definido por las autoridades transitorias. La ausencia de un proceso democrático transparente mantiene en tensión a la población venezolana, que reclama la restitución de derechos políticos y la realización de elecciones lo antes posible.
Fuente: Euro News.


