La caída de la generación hidroeléctrica obligó al Gobierno a solicitar a empresas que enciendan sus generadores. Ya se registran cortes en varias provincias.
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El Gobierno de Ecuador puso en marcha un mecanismo de contingencia energética frente a un escenario de déficit en la producción eléctrica, marcado principalmente por la caída de la generación hidroeléctrica, base del sistema nacional.
A través del Operador Nacional de Electricidad, las autoridades solicitaron al sector privado activar sus sistemas de generación autónoma, generalmente alimentados por combustibles como diésel o gasolina, para aliviar la demanda en horarios críticos. La medida, aunque no es obligatoria, apunta a evitar un colapso del suministro en momentos de mayor consumo.
Según el esquema propuesto, las empresas deberían generar energía de lunes a viernes entre las 9 y las 23, mientras que los fines de semana y feriados la recomendación se concentra entre las 18 y las 22. El pedido se enmarca en un “periodo de alerta por déficit”, impulsado por una merma en la capacidad de generación, especialmente en centrales clave.
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Entre ellas se destaca Coca Codo Sinclair, la mayor del país, junto con el complejo hidroeléctrico de Mazar, que en conjunto aportan más del 70% de la electricidad nacional. Esta alta dependencia vuelve al sistema especialmente vulnerable ante problemas operativos o condiciones climáticas adversas.
En paralelo, ya comenzaron a registrarse cortes de energía no programados en distintas regiones, como Quito, Guayaquil y otras localidades de las provincias de Pichincha, Manabí y Santa Elena. En algunos casos, las interrupciones se dieron en horarios nocturnos, coincidiendo con picos de demanda.
El contexto refleja una fragilidad estructural del sistema eléctrico ecuatoriano, que históricamente ha dependido de la hidroelectricidad y, en situaciones críticas, de la importación de energía desde países vecinos como Colombia. Esta dependencia externa agrega un factor de incertidumbre en escenarios regionales complejos.
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La situación energética también se entrelaza con el contexto político y de seguridad, ya que el Gobierno implementó medidas excepcionales como toques de queda en determinadas zonas. En algunos casos, incluso se coordinaron cortes de energía para facilitar operativos de seguridad, lo que suma presión a la gestión del suministro.
Pese al escenario, la ministra de Energía, Inés Manzano, aseguró que no se prevén apagones generalizados. Sin embargo, la activación de generación privada y la falta de detalles técnicos sobre el alcance del déficit reflejan un sistema con escaso margen de maniobra.
El desafío inmediato será sostener el abastecimiento eléctrico en un contexto de alta demanda y limitada capacidad, mientras se buscan soluciones de fondo para diversificar la matriz energética y reducir la vulnerabilidad ante futuras crisis.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


