Un derrame de 25.000 barriles de petróleo tiñó de negro los ríos Caple, Viche y Esmeraldas, afectando a más de 113.000 personas. El desastre, originado por la rotura del Oleoducto Transecuatoriano en Quinindé, llevó al gobierno a declarar la emergencia ambiental en la provincia de Esmeraldas.
Agricultores y pescadores han perdido sus medios de vida. Celso Nazareno, agricultor local, relató cómo sus cultivos quedaron arruinados y ahora no tiene forma de subsistir. En el puerto pesquero, Neris Torres aseguró que la pesca desapareció y con ella, el sustento de cientos de familias.
Las consecuencias para la salud también son alarmantes. Mareos, náuseas, enfermedades gastrointestinales y erupciones en la piel se han vuelto frecuentes entre los pobladores. La escasez de agua potable agrava aún más la crisis sanitaria que atraviesa la zona.
MIRÁ TAMBIÉN: Hamás difunde video con dos rehenes israelíes vivos en Gaza
El alcalde de Quinindé, Ronal Moreno, advirtió que la recuperación del ecosistema tomará años. El petróleo ha penetrado en la tierra y afecta severamente la flora y fauna local. “Matar el río es matar la vida”, expresó al referirse al impacto devastador en las comunidades ribereñas.
Organizaciones ambientales como el Fondo Mundial para la Naturaleza advirtieron que este no es un hecho aislado. Entre 2012 y 2022, Ecuador reportó más de 1.500 derrames. El biólogo Eduardo Rebolledo denunció la falta de estudios y una débil gestión ambiental en la zona.
Petroecuador implementó un plan de remediación y compensación, pero no aclaró qué hará para evitar nuevos desastres. En una de las provincias más pobres de Ecuador, la gente clama por respuestas, mientras el daño ambiental parece ser, por ahora, irreversible.
Fuente: CNN.


