Los masivos cortes de luz ocurridos en marzo, que afectaron a más de 2 millones de personas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), no habrían sido accidentales.
Edesur denunció que los apagones fueron producto de una «intervención de terceros» y presentó una denuncia penal por entorpecimiento del servicio público.
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Según la empresa, se realizaron operativos con drones y helicópteros sobre las líneas afectadas y se hallaron elementos sospechosos. Entre las pruebas, se encontraron alambres y tanzas de pesca en las estructuras de alta tensión, lo que habría generado fallas intencionales en el sistema eléctrico. Además, las condiciones climáticas eran óptimas y no se registraban factores naturales que pudieran haber provocado el colapso de la red.
Los apagones ocurrieron el 5 de marzo en plena ola de calor, con temperaturas cercanas a los 40 grados. Las primeras fallas afectaron las líneas 30 y 31, que conectan Bosques y Hudson. Posteriormente, las líneas 50 y 51 también se vieron comprometidas, dejando sin servicio a miles de usuarios y causando caos en la Ciudad de Buenos Aires. Semáforos apagados, cortes en el transporte público y fallas en edificios gubernamentales fueron algunas de las consecuencias.
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Ante la magnitud del hecho, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) inició una investigación para determinar responsabilidades y evaluar posibles sanciones. Además, el Gobierno exigió explicaciones a la empresa sobre los hechos y el estado del mantenimiento de las líneas afectadas.
Desde Edesur insisten en que la simultaneidad de los cortes es “inexplicable desde las reglas de la experiencia” y aseguran que los responsables buscaron provocar fallas a gran escala. La denuncia sigue en curso, mientras se analizan medidas para reforzar la seguridad de la red eléctrica y evitar nuevos sabotajes.
Fuente: LA NACIÓN.