Las fuerzas militares de Estados Unidos atacaron un buque comercial con bandera de Panamá en el golfo de Omán, luego de que presuntamente ignorara varias advertencias e intentara eludir el bloqueo naval impuesto a Irán. El Comando Central estadounidense (Centcom) informó que el ataque estuvo dirigido contra la parte trasera de la embarcación, que había partido previamente de un puerto iraní.
Según el comunicado militar, el buque de carga intentaba navegar por aguas de la región pese a las restricciones vigentes. Washington sostuvo que la operación se realizó después de reiteradas advertencias y en el marco de las medidas destinadas a impedir el tránsito marítimo hacia y desde los puertos iraníes. Hasta el momento, la información difundida no precisó si hubo víctimas ni detalló la magnitud de los daños ocasionados.
El Centcom indicó que Estados Unidos mantiene desde julio un bloqueo naval sobre las embarcaciones que entran o salen de puertos iraníes, en respuesta al cierre del estrecho de Ormuz. De acuerdo con las cifras presentadas por el mando militar, durante tres meses de operaciones cuatro buques comerciales quedaron fuera de servicio y otros 135 fueron obligados a regresar. Además, las fuerzas estadounidenses afirmaron haber destruido diez petroleros que, según Washington, estaban vinculados con una red clandestina relacionada con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.
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El episodio se produjo después de que la Guardia Revolucionaria iraní informara sobre un ataque contra el buque NV Sunshine en el estrecho de Ormuz. Según esa versión, la embarcación transportaba gas licuado de petróleo y navegaba por una ruta considerada ilegal por las autoridades iraníes. El incidente habría provocado un incendio en la sala de máquinas y daños en el sistema de propulsión, aunque la información difundida no permite establecer una relación directa entre ambos episodios.
El estrecho de Ormuz constituye un punto estratégico para el comercio internacional de hidrocarburos, ya que por esa vía marítima circula una parte importante del petróleo y del gas que abastecen a los mercados mundiales. Irán sostiene que mantiene el control de la zona y ha utilizado las restricciones a la navegación como una herramienta de presión en el conflicto. Por su parte, Estados Unidos respondió con medidas destinadas a limitar las operaciones marítimas vinculadas con los puertos iraníes.
La escalada de incidentes marítimos refleja la tensión persistente entre Washington y Teherán desde el inicio de la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero. El bloqueo naval, los ataques contra embarcaciones y las restricciones en el estrecho de Ormuz mantienen bajo presión la seguridad de las rutas comerciales de la región, con posibles consecuencias para el transporte energético y el comercio internacional.
Fuente: DW.
Imagen: REUTERS.


