Fuerzas militares de Estados Unidos realizaron durante la noche un ataque contra una embarcación sospechada de traficar drogas en aguas internacionales del Caribe, en el que murieron seis personas, informó el secretario de Defensa Pete Hegseth. El Pentágono afirmó que la lancha operaba para el cártel venezolano conocido como Tren de Aragua.
Hegseth publicó además un mensaje en redes en el que advirtió que Washington “mapeará sus redes, rastreará a su gente, lo cazará y lo eliminará”, y sostuvo que a quienes trafiquen drogas en el hemisferio se les tratará “como tratamos a Al Qaeda”. El ataque, según la versión estadounidense, tuvo lugar en aguas internacionales y forma parte de una campaña que incluye múltiples ofensivas marítimas desde septiembre.
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La operación se produce en medio de un despliegue naval más amplio en la región —con buques y aviones estadounidenses en patrullas y ejercicios con aliados— y horas antes del arribo de tropas a Trinidad y Tobago para maniobras conjuntas, según comunicados oficiales. Autoridades de la región y organizaciones de derechos humanos han expresado preocupación por la falta de transparencia y por la legalidad de emplear fuerza letal en estas condiciones.
Este episodio se suma a una serie de ataques navales y aéreos anunciados por Washington contra presuntas lanchas narco desde septiembre; según recuentos periodísticos recientes, las operaciones han dejado varias decenas de muertos y han suscitado críticas de gobiernos latinoamericanos y organismos de derechos humanos que piden pruebas y rendición de cuentas. Expertos legales han planteado dudas sobre la compatibilidad de estos bombardeos con el derecho internacional y sobre el riesgo de víctimas civiles.
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La Casa Blanca y el Pentágono sostienen que las acciones están dirigidas a desmantelar redes que alimentan el narcotráfico y la violencia regional; sin embargo, la falta de información pública detallada sobre inteligencia, objetivos y procesos de identificación ha profundizado la controversia. La comunidad internacional seguirá de cerca la respuesta diplomática de Venezuela, Colombia y otros países vecinos, y los pedidos de aclaración ante organismos multilaterales.
Fuente: Infobae.


