La operación incluye aviones, barcos y lanzamisiles, con el objetivo de reforzar la vigilancia y enviar una señal disuasoria frente a carteles y gobiernos acusados de narcotráfico, como el de Nicolás Maduro en Venezuela.
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Estados Unidos comenzó a desplegar a 4.000 agentes, principalmente infantes de Marina, en aguas del Caribe y de Latinoamérica como parte de una operación para combatir al narcotráfico. La misión incluye aviones de reconocimiento P8 Poseidon, destructores, un submarino nuclear y barcos de guerra con misiles, según informaron medios de prensa este viernes.
El despliegue fue calificado por uno de los oficiales como una maniobra disuasoria, aunque su presencia también permite al mando militar estadounidense opciones de acción en caso de ser necesario. No obstante, algunas fuentes cuestionan la preparación de los marines para operaciones antidrogas y señalan que podrían requerir el apoyo de la Guardia Costera, cuyo involucramiento aún no está claro.
Tradicionalmente, la lucha antidrogas en la región ha sido liderada por la DEA y no por el Ejército, aunque el actual gobierno estadounidense ha intensificado sus medidas contra figuras acusadas de narcotráfico. En enero de 2025, la administración duplicó la recompensa por la captura de Nicolás Maduro a 25 millones de dólares, tras acusarlo de liderar el Cartel de los Soles, catalogado como organización terrorista por Estados Unidos.
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El senador estadounidense Bernie Moreno anticipó en Cartagena de Indias que Maduro no continuará en la Presidencia de Venezuela más allá de diciembre y reiteró la gravedad de las acciones de su gobierno. Moreno destacó que la recompensa por Maduro alcanza los 50 millones de dólares, comparándola con la ofrecida por Osama Bin Laden, y subrayó que EE. UU. ha reforzado su presencia militar en la región con buques de la Armada en el Caribe y el Golfo de México.
Estas acciones reflejan la intensificación de la política estadounidense en la región frente a la amenaza de los carteles de drogas y envían una señal clara de vigilancia y presión sobre gobiernos acusados de narcotráfico.
Fuente y foto: DW


