Fuerzas conjuntas estadounidenses interceptaron este viernes por la mañana al petrolero Olina en aguas del Mar Caribe en una operación coordinada entre el Departamento de Defensa y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), informó el Comando Sur en un comunicado oficial.
La acción se realizó antes del amanecer y contó con la participación de infantes de Marina que despegaron en helicópteros desde el portaaviones USS Gerald R. Ford para llevar a cabo el abordaje del buque. Las autoridades estadounidenses señalaron que el operativo se desarrolló sin resistencia por parte de la tripulación, aunque no se precisaron cifras de detenidos o el estatus de la carga.
Según la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, el Olina forma parte de la llamada “flota fantasma”: un conjunto de petroleros sospechosos de transportar petróleo sometido a embargo que buscan evadir el bloqueo y las sanciones mediante el uso de banderas falsas o rutas clandestinas. La funcionaria afirmó que el buque había partido de Venezuela antes de ser interceptado.
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El Comando Sur aseguró que la operación envía un “mensaje claro” de que no existe refugio seguro para los criminales, en el marco de los esfuerzos de Washington por combatir las actividades ilegales transnacionales en el hemisferio occidental y reforzar la seguridad marítima.
La captura del Olina marca al menos la quinta vez que las fuerzas de Estados Unidos interceptan un petrolero vinculado a estas prácticas en las últimas semanas. Operaciones recientes incluyeron la incautación del Marinera (antes Bella 1), de bandera rusa, tras una extensa persecución desde el Caribe hasta el Atlántico Norte, así como la detención del M/T Sophia en aguas internacionales sin resistencia.
Estos operativos se realizan en el marco de la denominada Operación Lanza del Sur (Joint Task Force Southern Spear), una iniciativa que combina esfuerzos de la Guardia Costera, el Pentágono y agencias civiles para frenar el tráfico ilícito, reforzar la seguridad marítima y apoyar el cumplimiento de sanciones internacionales, especialmente en rutas clave del Caribe y América Latina.
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Washington ha intensificado su presencia naval y aérea en la región desde finales de 2025, como parte de una política más amplia para controlar la distribución de crudo sujeto a sanciones, especialmente el procedente de Venezuela. Esta campaña ha generado tensiones diplomáticas, incluyendo reclamos de países como Rusia tras la incautación de petroleros con vínculos o bandera rusa, y refleja la mayor presión estadounidense sobre las exportaciones petroleras que consideran ilegales o evasivas de sanciones.
Las autoridades de EE. UU. sostienen que estas acciones buscan disuadir a las redes de transporte ilícito, desarticular flotas que operan para evadir embargos petroleros y reforzar la aplicación de medidas internacionales destinadas a combatir actividades delictivas en los mares.
Fuente y foto: DW


