El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, aseguró que Estados Unidos y China lograron una instancia de “estabilidad estratégica” en su relación bilateral, marcada en los últimos años por tensiones comerciales y disputas geopolíticas. Las declaraciones se produjeron antes de una prevista visita del presidente Donald Trump al gigante asiático.
Rubio sostuvo que ambas potencias reconocen que una escalada hacia una guerra comercial total tendría consecuencias negativas no solo para sus economías sino también para el comercio internacional. “Sería profundamente dañina para las dos partes y para el mundo”, afirmó ante la prensa durante una visita oficial a San Cristóbal y Nieves.
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La relación entre Washington y Pekín ha atravesado etapas de fuerte confrontación en materia de aranceles, tecnología y seguridad internacional. Tanto Rubio como Trump han mantenido históricamente una postura firme frente a Beijing, al que consideran un competidor estratégico global en áreas clave como inteligencia artificial, infraestructura crítica y cadenas de suministro.
En este nuevo escenario, la Casa Blanca busca evitar un deterioro mayor del vínculo comercial, al tiempo que mantiene presión en temas sensibles como el desarrollo nuclear y la influencia de China en regiones estratégicas. Rubio reiteró que Estados Unidos continuará impulsando negociaciones para un eventual acuerdo nuclear trilateral que incluya también a Rusia.
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El anuncio de una “estabilidad estratégica” no implica la ausencia de tensiones, pero sí sugiere un intento de encauzar la competencia dentro de parámetros diplomáticos. La evolución de esta relación será determinante para los mercados financieros, el comercio exterior y la política internacional en 2026.
Fuente: DW.


