El crecimiento global de DeepSeek, el sistema de inteligencia artificial desarrollado en China, ha generado preocupación en los principales gobiernos occidentales. Estados Unidos, junto con varios países europeos y asiáticos, impuso fuertes restricciones al uso de la aplicación por temor a que sus datos sean utilizados por el Gobierno chino con fines de espionaje.
Desde su lanzamiento en enero de 2025, más de 17 estados estadounidenses —entre ellos Texas, Nueva York y Virginia— prohibieron el uso de DeepSeek en redes gubernamentales. El Pentágono, la NASA y el Congreso también vetaron su instalación en dispositivos oficiales tras informes que advertían sobre filtraciones potenciales hacia servidores ubicados en China.
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La medida se basa en la legislación china que obliga a las empresas tecnológicas a compartir información con las autoridades. DeepSeek reconoció que ciertos datos personales, como consultas y archivos de usuarios, se procesan en servidores bajo jurisdicción china, lo que alimentó las dudas sobre la seguridad y la transparencia del sistema.
Europa siguió los pasos de Washington. Italia prohibió la aplicación a nivel nacional, mientras que Alemania pidió su retiro de tiendas digitales y otros países como Francia, Irlanda y Portugal analizan restricciones similares. En Asia, Corea del Sur y Taiwán también bloquearon el chatbot, mientras que en África y América Latina su uso continúa en expansión.
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El caso DeepSeek expone la tensión entre innovación y soberanía tecnológica, en un contexto global donde la inteligencia artificial se convierte en un nuevo frente de competencia geopolítica. Los gobiernos occidentales buscan ahora equilibrar la protección de la privacidad con la necesidad de no quedar rezagados frente al avance tecnológico de China.
Fuente: Infobae.


