Estados Unidos pidió este miércoles a sus países aliados que pongan fin a sus vínculos con el gobierno de Nicaragua, luego de que el Congreso, controlado por el oficialismo, aprobara una reforma constitucional que impide la participación de partidos opositores en los comicios.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, instó a “poner fin de inmediato a las operaciones habituales” con el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a quienes acusó de encabezar una “brutal dictadura”.
Rubio sostuvo que los gobiernos que vulneran los derechos de sus ciudadanos no deberían recibir los mismos beneficios económicos y políticos que los países comprometidos con la paz y la seguridad regional.
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La reforma aprobada por el Congreso nicaragüense también amplía de seis a siete años el mandato presidencial. La medida profundiza el control del oficialismo sobre el sistema político y restringe aún más la participación de sectores opositores.
Ortega, de 80 años, y Murillo gobiernan Nicaragua con amplio control sobre las instituciones y la sociedad. La situación se agravó después de las protestas de 2018, cuya represión dejó alrededor de 300 muertos según Naciones Unidas y provocó el exilio de cientos de miles de personas.
En los últimos meses, Estados Unidos incrementó la presión sobre Managua mediante sanciones contra integrantes del régimen y acciones diplomáticas destinadas a sumar respaldo de otros países de América Latina. La nueva advertencia de Washington eleva nuevamente la tensión entre ambos gobiernos.


