Un estudio confirma que el Protocolo de Montreal está funcionando y la capa de ozono en la Antártida se está recuperando.
Por primera vez, un estudio ha demostrado que los esfuerzos globales para cerrar el agujero en la capa de ozono están dando frutos. La recuperación de la capa de ozono en la Antártida, que ha sido un tema ambiental crítico durante décadas, ha sido confirmada gracias a la prohibición de los clorofluorocarburos (CFC), implementada en 1987 mediante el Protocolo de Montreal. El estudio, realizado por un equipo del MIT liderado por Susan Solomon, muestra resultados concretos de que el daño causado por estos gases contaminantes se está reparando.
El agujero en la capa de ozono fue identificado como un problema grave que ponía en riesgo la vida en la Tierra, ya que permitía el paso de radiación solar dañina. Los CFC, utilizados como refrigerantes y propulsores, fueron los responsables del deterioro, ya que rompían las moléculas de ozono. Ante esta amenaza, la comunidad internacional acordó eliminar gradualmente estos gases, lo que se consideró un logro histórico en la lucha contra la contaminación y el cambio climático.
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A pesar de que las concentraciones de CFC han disminuido considerablemente desde la implementación del Protocolo de Montreal, no había suficiente evidencia científica para vincular directamente esta disminución con la mejora en la capa de ozono. Las condiciones climáticas y fenómenos como El Niño complicaban el análisis, ya que también influían en el espesor de la capa. Sin embargo, el equipo de investigación liderado por Peidong Wang y Susan Solomon logró identificar, por primera vez, la huella humana en este proceso.
Utilizando una técnica innovadora conocida como ‘fingerprinting’, que también se aplica en estudios sobre cambio climático, los científicos aislaron el impacto específico de los CFC sobre la capa de ozono. Este método les permitió simular distintos escenarios y comparar los resultados con las observaciones por satélite desde 2005. Con un alto nivel de certeza, confirmaron que la recuperación de la capa de ozono es principalmente atribuible a la disminución de los CFC en la atmósfera.
Este avance ofrece esperanza de que los problemas medioambientales pueden ser resueltos mediante esfuerzos colectivos. Según Susan Solomon, si esta tendencia de recuperación continúa, para 2035 podría desaparecer por completo el agujero en la capa de ozono en la Antártida, un logro que los científicos prevén que ocurrirá dentro de la vida de muchas personas.
Con información de Wired.
Foto ilustrativa: National Geographic.


