Juan, Ignacio y Almendra Merino impulsan un proyecto especializado en plantas acuáticas que combina producción, variedades ornamentales y recorridos guiados. Con más de 10 años de experiencia en el cultivo para estanques patagónicos, invitan a conocer sus instalaciones y anticipan la floración de los nenúfares y la exhibición de la flor de loto.
En El Bolsón, el vivero acuático Kementári ofrece una propuesta diferente para quienes disfrutan de las plantas y la naturaleza. El emprendimiento familiar, impulsado por Juan, Ignacio y Almendra Merino, nació de una pasión por el cultivo que comenzó durante la infancia y se transformó en una actividad especializada en especies acuáticas adaptadas a las condiciones de la Patagonia.
Según explicó Ignacio, el interés por las plantas los llevó a experimentar con distintas variedades hasta que concretaron la venta de su primer nenúfar. Esa experiencia los motivó a profundizar el cultivo y sumar a Almendra, quien también tenía un vínculo cercano con las plantas. Actualmente, trabajan con más de 20 variedades de colores de nenúfares, además de lirios acuáticos, plantas palustres, oxigenadoras y purificadoras.
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Almendra destacó que las plantas acuáticas cumplen una función importante en el equilibrio de los estanques, ya que contribuyen a mantener la calidad del agua y controlar el desarrollo de algas. Las flores, por su parte, tienen un ciclo de esplendor de aproximadamente cuatro a cinco días, aunque la planta continúa floreciendo durante toda la temporada.
El vivero también prepara una exhibición de la flor de loto, una especie diferente de los nenúfares. Si las condiciones climáticas acompañan, esperan que a partir de mediados de noviembre comiencen a florecer gran parte de las plantas, aunque advirtieron que la temporada viene algo retrasada. La propuesta permite conocer de cerca las distintas especies y observar sus ciclos de floración en un entorno que incluye animales como pavos reales y gallinas de Guinea, además de ovejas, cabras y otros animales de granja.
También explicaron que no es necesario tener un gran jardín para disfrutar de un nenúfar: puede cultivarse en un miniestanque armado en una maceta amplia sin orificios de drenaje, una alternativa para balcones, patios o entradas de viviendas. «Nosotros somos cultivadores de plantas que ya están adaptadas a la Patagonia», remarcaron, al señalar que llevan más de 10 años dedicados al llamado estanque patagónico.


