El comercio internacional de los países pertenecientes al G20 continuó su recuperación durante el primer trimestre de 2021 hasta alcanzar sus mayores niveles históricos, tras haber registrado un desplome sin precedentes en el segundo trimestre de 2020.
La recuperación se da tras considerarse superadas las consecuencias directas más duras de las restricciones aplicadas para contener al Covid-19, según informó hoy la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de acuerdo con la agencia de noticias Europa Press.
Y, asimismo, se produce en el marco del triple efecto de la recuperación económica, la devaluación de la divisa estadounidense y el alza de los precios de materias primas como el petróleo, los productos agrícolas o de varios metales, según la agencia Efe.
Así, las exportaciones del conjunto de países pertenecientes al Grupo de los 20 alcanzó los US$ 4,023 billones, lo que equivale a un incremento del 8% en comparación con el trimestre precedente.
En tanto, las importaciones avanzaron un 8,1%, hasta alcanzar un valor de US$ 3,974 billones. Según explicó la OCDE, todas las economías del G20, excepto Reino Unido, registraron un crecimiento positivo en el primer trimestre.
En la recuperación del comercio internacional tuvieron un efecto positivo tanto la depreciación del dólar como los incrementos relacionados de los precios de las materias primas.
La subida de precios de las materias primas en el primer trimestre fue particularmente marcada para el petróleo (se encareció casi un 35 %). Eso se tradujo en una notoria progresión de las exportaciones de grandes productores como Canadá (+10,8 %) y Rusia (+13,1 %), señaló Efe.
También se encarecieron los productos agrícolas, y sobre todo los cereales y los aceites vegetales, con incrementos superiores al 10 %. Algo similar ocurrió con los metales, que han llegado a cotizaciones que no se daban desde 2011.
Además, según este club de países, el boom de la pandemia por la compra de productos electrónicos provocó un aumento en la demanda de semiconductores y circuitos integrados.
Sin embargo, las fábricas no han podido cumplir con la elevada demanda por lo que existe escasez e incrementos de precios.
Aunque el mayor comercio de semiconductores favoreció al comercio total en Estados Unidos, la escasez afectó a la cadena de suministro de la industria del automóvil la que su vez ralentizó las exportaciones de vehículos y componentes desde Francia y México.


