Entre dentaduras postizas, gestos imposibles y carcajadas, Egremont, una ciudad del norte de Inglaterra, volvió a ser escenario del Campeonato Mundial de Gurning, un concurso que premia la cara “más fea” del Reino Unido. Esta competencia, que se remonta a la Edad Media, es parte de la histórica Feria del Cangrejo, creada en 1267 durante el reinado de Enrique III.
El gurning consiste en realizar las muecas más extremas posibles a través de un collar de caballo —llamado baffin— sin usar las manos ni maquillaje.
Los jueces califican el “grado de grotesco” y la capacidad de los participantes para deformar su rostro. Aunque las reglas son curiosas, el espíritu es simple: reírse de uno mismo y celebrar una tradición que combina humor, ingenio y comunidad.
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Este año, el título masculino fue para Ryan Barton, quien volvió a competir tras más de dos décadas y dedicó su victoria a su difunto tío, una leyenda del certamen. En la categoría femenina, Claire Lister se consagró campeona por novena vez, demostrando que la destreza facial también puede heredarse: su hija Kendall, de 11 años, triunfó entre los júnior.
Adrian Zivelonghi, un veterano del concurso, asegura que tener menos dientes es una ventaja para lograr muecas más extremas. En tanto, la francesa Stephanie Nguedia, una de las nuevas participantes, confesó que al principio le parecía absurdo, pero luego se sintió cautivada por el ambiente familiar del evento: “Todo fue fantástico. Me encanta. Estoy contenta”, dijo.
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Con más de siete siglos de historia, el gurning mantiene su lugar como una de las costumbres más pintorescas de Inglaterra. Lo que comenzó como un pasatiempo campesino para sobrellevar las manzanas ácidas del otoño, hoy es una celebración de la autenticidad y el humor, donde lo grotesco se convierte en motivo de orgullo.
Fuente: TN.



