La República Democrática del Congo acusa al gigante tecnológico de emplear recursos provenientes de zonas de conflicto. Francia y Bélgica evaluarán la viabilidad de acciones legales.
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La República Democrática del Congo (RDC) presentó denuncias penales en Francia y Bélgica contra filiales de Apple, acusándolas de utilizar minerales extraídos de zonas de conflicto en su cadena de suministro. Entre las acusaciones, se señala que el estaño, el tantalio y el tungsteno empleados por la compañía provienen de áreas donde la violencia y el trabajo infantil son moneda corriente, lo que ha generado un intenso debate global.
Los abogados del gobierno congoleño calificaron los recursos como «minerales de sangre», denunciando que estas prácticas han financiado milicias y grupos terroristas, además de generar devastación ambiental. Según el comunicado, los minerales son «lavados» mediante cadenas de suministro internacionales, ocultando su origen. Esta situación alimenta el conflicto armado en la región, que lleva décadas afectada por la explotación indiscriminada de recursos naturales.
Apple, por su parte, rechazó tajantemente las acusaciones y aseguró estar comprometida con el abastecimiento responsable. «Hemos instruido a nuestros proveedores que suspendan el abastecimiento de minerales de la República Democrática del Congo y Ruanda», indicó un portavoz. La empresa afirmó que esta medida responde a la imposibilidad de garantizar auditorías independientes que cumplan con los estándares internacionales.
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La controversia pone nuevamente bajo la lupa a las grandes empresas tecnológicas, cuyo funcionamiento depende de la extracción de recursos en regiones vulnerables. Aunque Ruanda ha calificado las acciones legales como una maniobra mediática, grupos de derechos humanos insisten en que estos minerales terminan en dispositivos electrónicos de consumo masivo como teléfonos y computadoras.
Las autoridades de Francia y Bélgica investigarán si existen pruebas suficientes para avanzar con las denuncias. Este caso podría marcar un precedente en la lucha por responsabilizar a las empresas tecnológicas por el impacto de sus cadenas de suministro en regiones de conflicto.
Fuente y foto: BBC


