El salario mínimo vital y móvil en Argentina atraviesa uno de sus peores momentos de los últimos años, con un valor congelado desde agosto en $322.200 mensuales para jornada completa. Frente a este escenario, el Gobierno convocó para este miércoles una nueva reunión del Consejo del Salario, que evaluará aumentos y posibles ajustes retroactivos.
El Consejo, conformado por 32 integrantes con igual representación de trabajadores y empleadores, deberá analizar los distintos planteos presentados. De no alcanzarse consenso, la normativa permite al Ejecutivo fijar el salario mínimo por decreto, como viene ocurriendo desde la gestión de Javier Milei. Este valor es fundamental, ya que sirve de base para prestaciones sociales y programas universales administrados por la ANSES.
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Organizaciones como la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), las dos CTA y Frentes Barriales convocaron movilizaciones frente a la Secretaría de Trabajo. Reclaman que el salario mínimo se acerque al valor de la Canasta Básica Total, que actualmente asciende a $1.276.649, y estiman que para cumplir con ese objetivo debería ubicarse en torno a $720.000, más del doble del valor actual.
La caída del poder adquisitivo del salario mínimo es significativa. Según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (UBA-CONICET), solo en octubre la reducción real fue del 2,3%, sumándose a descensos previos que acumulan una caída del 35% desde noviembre de 2023. En términos internacionales, el mínimo argentino se ubica en 225 dólares, siendo el más bajo de la región, muy por debajo de países como Uruguay, Chile o Costa Rica.
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En este contexto, la discusión del Consejo del Salario no solo busca determinar un incremento nominal, sino también definir criterios claros para que la actualización proteja efectivamente a los trabajadores y recupere capacidad de compra frente a la inflación creciente. La expectativa de los gremios es que el ajuste refleje la realidad de los precios y no siga rezagado frente a la economía familiar.
Fuente: La Nación.


