Funcionarios y empresarios de Argentina y Chile trabajan en un corredor bioceánico que uniría la Cuenca Neuquina con los puertos del Pacífico. La iniciativa, que ya cuenta con acuerdos firmados entre ambos países, busca reducir distancias hacia los mercados asiáticos y consolidar una nueva vía de exportación para el shale argentino.
El vínculo energético entre Argentina y Chile atraviesa su momento de mayor impulso en dos décadas. Lo que hasta hace poco era apenas una idea de integración regional empezó a tomar forma concreta este año, con visitas oficiales, acuerdos binacionales y un debate empresarial que ya cruzó la cordillera: cómo transformar a Vaca Muerta en un proveedor energético para Asia utilizando la infraestructura portuaria chilena.
El antecedente más reciente fue la primera edición del Vaca Muerta Energy Summit Chile, realizada el 22 de julio en Santiago y organizada por la Cámara de Empresas Químicas, Petroquímicas y Afines de Neuquén. Del encuentro participaron representantes del Ministerio de Energía de Chile y legisladores de la Comisión de Energía y Minería de la Cámara de Diputados chilena, además de referentes empresariales y sindicales de ambos países. El foco estuvo puesto en consolidar una agenda regional de infraestructura, inversión y cadena de valor para el shale neuquino.
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Pero el proceso viene de más atrás. En mayo, una delegación chilena encabezada por el canciller Francisco Pérez Mackenna y la ministra de Energía, Ximena Rincón, recorrió Vaca Muerta y ofreció formalmente la infraestructura portuaria del país trasandino para exportar gas argentino hacia Asia. El 10 de junio, las regiones de Biobío y Neuquén firmaron acuerdos de integración que colocan a los puertos chilenos del Pacífico en el mapa del corredor bioceánico energético, un esquema que además contempla el desarrollo de una futura plataforma de licuefacción para convertir el gas neuquino en GNL exportable.
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La ventaja del esquema es sobre todo geográfica. Los puertos del Biobío están más cerca de Vaca Muerta que Bahía Blanca, la terminal atlántica tradicional, y desde el Pacífico los viajes marítimos hacia Asia resultan más cortos y competitivos. Para sostener ese plan, el proyecto contempla obras de conectividad terrestre entre ambos países, incluyendo la pavimentación de tramos fronterizos que hoy funcionan como cuello de botella logístico.
El respaldo político también se refleja en el trabajo conjunto entre Chile y las provincias productoras. El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, impulsó un encuentro binacional con autoridades del Biobío para construir un tratado energético integral para el Cono Sur, que facilite el transporte y la comercialización de gas entre ambos países. En paralelo, el gobierno regional chileno gestiona apoyo diplomático para posicionar la oferta neuquina directamente ante los compradores asiáticos.
A nivel logístico, el trabajo ya empezó a bajar a la práctica. Autoridades del Biobío y La Araucanía pusieron en marcha un plan piloto para agilizar el transporte de carga hacia Vaca Muerta, conectando la producción con el Puerto de Coronel a través de un esquema bimodal que combina ferrocarril y camiones. Se trata de una prueba concreta de que la integración logística entre ambos países dejó de ser solo una declaración de intenciones.
Con información de Ámbito.


