En un contexto de caída del consumo, inflación desacelerada pero persistente, y tensiones con las cadenas de supermercados, Molinos Río de la Plata —la mayor productora de alimentos del país— volvió a registrar pérdidas millonarias. Según el balance enviado a la CNV, la firma controlada por la familia Perez Companc informó un rojo de $19.485 millones en el primer semestre del año.
Pese a haber aumentado su volumen de ventas un 1,9% en el mercado local, la empresa no logró trasladar los aumentos de costos a los precios finales. En el período enero-junio, los precios solo subieron un 11,1% nominal, mientras que la inflación fue del 39,4%. Esto provocó una caída del 19,7% en términos reales de sus ingresos, que totalizaron $437.542 millones.
En su informe, Molinos atribuye el resultado negativo al “escenario de consumo aún deprimido”, en el que, según consultoras privadas, las ventas de alimentos cayeron un 4,9% semestre contra semestre. Aun así, la compañía decidió mantener precios competitivos para no perder participación de mercado.
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Como contrapartida, las exportaciones crecieron un 21,8%, aunque en un escenario global que sigue marcado por tensiones comerciales, baja del crecimiento mundial y caída del consumo. Tanto el FMI como el Banco Mundial recortaron sus proyecciones para 2025, con estimaciones que no superan el 2,8%.
Molinos también señaló que, si bien en Argentina hay señales de estabilización macroeconómica, la mejora todavía no impactó en el consumo masivo. La inflación se desaceleró —rompiendo el umbral del 2% mensual en el segundo trimestre—, pero el gasto en alimentos sigue por debajo de los niveles prepandemia.
En este contexto, la firma intensificó su programa de control de costos y eficiencia operativa, logrando una mejora de 8,6 puntos porcentuales en costos y gastos sobre ventas. Apuesta a equilibrar progresivamente el desfasaje entre precios y costos, mientras espera una recuperación del ingreso disponible.
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A nivel estratégico, Molinos avanza con la modernización de sus sistemas de gestión y procesos productivos, con el objetivo de adaptarse a las nuevas tendencias de consumo y mejorar sus márgenes. Además, trabaja en fortalecer sus marcas y ampliar su oferta de productos saludables, accesibles y prácticos.
La empresa también amplió su negocio más allá de los alimentos, incorporando rubros como productos de limpieza, higiene personal, alimentos para mascotas, energía y hasta ganadería. Estas decisiones buscan diversificar su exposición frente a escenarios económicos adversos.
Molinos opera 14 plantas, emplea a más de 2.600 personas y produce marcas líderes como Lucchetti, Granja del Sol, Exquisita, Gallo, La Salteña, Cocinero y Terrabusi, entre muchas otras. También concretó adquisiciones recientes, como Sibarita y La Salteña, y vendió marcas a BRF para reorganizar su portafolio.
Fuente: Iprofesional.


