Al menos 30 personas murieron y cerca de un centenar resultaron heridas tras el masivo ataque con misiles y drones lanzado por Rusia contra Kiev durante la madrugada del jueves, en lo que las autoridades ucranianas calificaron como el mayor bombardeo sobre la capital desde el inicio de la invasión en 2022.
Según el Servicio de Emergencias de Ucrania, Rusia empleó alrededor de 500 drones y más de 70 misiles de distintos tipos, provocando graves daños en edificios residenciales e infraestructura urbana. Los equipos de rescate continuaban trabajando entre los escombros y el número de víctimas seguía aumentando.
El ataque obligó a miles de habitantes a buscar refugio en las estaciones del metro. Más de 52.000 personas, entre ellas 4.500 niños, permanecieron resguardadas bajo tierra, la cifra más alta registrada en los últimos años. Muchos vecinos encontraron sus viviendas destruidas al regresar durante la mañana.
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El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, decretó una jornada de luto en memoria de las víctimas. Residentes afectados describieron la ofensiva como una «verdadera pesadilla», mientras numerosas familias perdieron sus hogares por el impacto de los misiles y drones.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, prometió responder a la ofensiva y reclamó a Estados Unidos autorización para fabricar misiles de defensa antiaérea Patriot. Además, pidió a los aliados acelerar el suministro de sistemas de defensa durante la próxima cumbre de la OTAN.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso confirmó el ataque y sostuvo que estuvo dirigido contra instalaciones militares y energéticas, en respuesta a acciones ucranianas. Mientras tanto, la ONU condenó la ofensiva y volvió a reclamar un alto el fuego, en un contexto donde las negociaciones para alcanzar la paz permanecen estancadas.
Fuente: DW.
Imagen: Danylo Antoniuk/AP Photo/picture alliance.


