La policía de Sudáfrica enfrenta una creciente presión para esclarecer una serie de asesinatos de mujeres registrados desde mediados de julio en Ekurhuleni, al este de Johannesburgo. El hallazgo de otro cuerpo el domingo 27 de septiembre elevó a once las víctimas de casos que permanecen sin resolver en esa zona.
Cuatro personas fueron detenidas en el marco de las investigaciones y están acusadas por tres asesinatos diferentes. Un equipo multidisciplinario analiza las similitudes entre los casos, los lugares donde fueron encontrados los cuerpos, los resultados de las pericias forenses, las cronologías y los perfiles de las víctimas.
Pese a las coincidencias, hasta el momento no existen pruebas concluyentes que permitan confirmar la actuación de un asesino serial. La policía evita establecer una conexión entre los homicidios o atribuirles un mismo móvil y mantiene cada expediente como una investigación independiente.
MIRÁ TAMBIÉN: La Corte Suprema de EE.UU. habilitó temporalmente las deportaciones a terceros países
Los asesinatos generaron preocupación entre los habitantes y llevaron a organizaciones de la sociedad civil a reclamar avances en las pesquisas. Ante el aumento de víctimas, las autoridades reforzaron los recursos destinados a las investigaciones, con la participación de altos funcionarios policiales.
A la serie se sumó el hallazgo del cuerpo de una duodécima mujer en el township de Tembisa, también ubicado en el este de Johannesburgo. La víctima tenía 23 años y, a diferencia de los casos anteriores, fue asesinada a tiros en la vía pública.
Los investigadores sospechan que el crimen de Tembisa estaría relacionado con la expareja de la joven, quien fue encontrado muerto dentro de su automóvil. La policía no vincula este homicidio con los otros casos, aunque el episodio volvió a poner en primer plano la violencia contra las mujeres en Sudáfrica.


