El Gobierno de Javier Milei enfrenta los últimos días de 2024 con renovados esfuerzos en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), clave para el futuro económico del país. A lo largo de este primer año de mandato, la relación con el FMI estuvo marcada por la necesidad de ajustar el acuerdo iniciado en 2022, que a lo largo del 2023 acumuló varios incumplimientos, especialmente en las metas de acumulación de reservas y déficit fiscal.
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El Gobierno comenzó a rediseñar las metas del acuerdo con el FMI, buscando un enfoque más exigente, especialmente en términos fiscales, con objetivos que incluyeron un superávit fiscal mínimo antes del pago de la deuda y un ambicioso plan de acumulación de reservas. Esta revisión del acuerdo fue parte de un cambio de estrategia económica que también incluyó un drástico ajuste en el gasto público.
La implementación de este ajuste, que se reflejó en recortes en el gasto jubilatorio, fue uno de los puntos de tensión con el FMI. Aunque el organismo apoyó la dirección general del programa, también advirtió sobre la «calidad del ajuste», lo que generó un quiebre con el entonces responsable del acuerdo, Rodrigo Valdés, quien fue reemplazado por el FMI.
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A pesar de estos desacuerdos, el gobierno de Milei, junto al ministro Luis Caputo, confirmó su intención de avanzar hacia un nuevo acuerdo financiero con el FMI, el tercero en seis años y medio. Este acuerdo se considera clave para reforzar las reservas del Banco Central y dar una salida definitiva al cepo cambiario, permitiendo una inyección de divisas que favorezca la estabilidad económica.
Fuente: Infobae
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