El último informe del INDEC confirmó que la industria argentina opera con fuerte capacidad ociosa: en enero el uso de la capacidad instalada fue del 53,6%, uno de los registros más bajos desde 2024. El dato expone una economía con sectores dinámicos y otros en retroceso, en medio de tensiones entre el Gobierno y parte del empresariado industrial.
Las ramas con mayor nivel de actividad fueron la refinación de petróleo (86,8%), las industrias metálicas básicas (67,6%) y los productos químicos (64,8%). También se destacaron papel y cartón (61,7%) y alimentos y bebidas (60,2%). Estos números coinciden con la estrategia del gobierno de Javier Milei, que busca impulsar áreas vinculadas a energía, agro y minería, donde se concentran inversiones y crecimiento.
En el extremo opuesto se ubicaron los textiles (23,7%), la industria automotriz (24%) y la metalmecánica (31,4%). Este último sector se vio afectado por la menor fabricación de maquinaria agrícola y electrodomésticos. La producción automotriz, en particular, mostró una caída pronunciada respecto de enero de 2025, reflejando la debilidad del consumo y de la demanda interna.
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Durante la reciente “Argentina Week” en Nueva York, Milei promovió proyectos de inversión en petróleo, gas y minería por miles de millones de dólares. Empresas energéticas y vinculadas al transporte de gas aparecen como los principales motores potenciales de recuperación, en línea con la apuesta oficial a sectores exportadores.
El Presidente también intensificó sus críticas a referentes del sector manufacturero, entre ellos Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla. Sin embargo, analistas señalan que el problema excede los cruces políticos y responde a una reconfiguración del modelo productivo, donde algunas actividades pierden peso frente a otras más competitivas a nivel internacional.
El panorama describe un país donde conviven áreas en expansión —energía, agro y minería— con industrias orientadas al mercado interno que enfrentan caída de producción y menor utilización de plantas. Este desbalance comienza a generar preocupación, ya que condiciona la recuperación del empleo y del consumo en el corto plazo.
Fuente: TN.


