Tras participar en las gestiones con Venezuela para traer de regreso al gendarme argentino, el oficialismo cuestiona a la AFA y no descarta imputarla por “traición a la patria” y otras figuras penales.
MIRÁ TAMBIÉN | Gran parte del país bajo alerta meteorológica
La liberación y regreso a Argentina del cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina Nahuel Gallo, detenido durante más de 440 días en Venezuela, desató un nuevo cruce político entre el Gobierno nacional y la Asociación del Fútbol Argentino. La Casa Rosada cuestionó este miércoles la participación de la entidad que dirige Claudio Tapia en las negociaciones con el régimen chavista y no descartó avanzar judicialmente contra la asociación por presunta “traición a la patria”.
Desde el Ejecutivo consideran que la AFA “intervino” en gestiones que corresponderían exclusivamente al Estado en materia de política exterior y relaciones diplomáticas con otro país, y criticaron que la organización haya entablado contactos con autoridades vinculadas al Gobierno venezolano durante la negociación humanitaria.
Fuentes oficiales aseguraron que evaluarán posibles figuras penales como sedición, traición a la patria o incluso espionaje ilegal, aunque sin confirmar que se haya iniciado una causa concreta. “Una organización no gubernamental no puede intervenir en un país con una dictadura narcoterrorista arrogándose funciones de cumplimiento público”, señalaron autoridades consultadas por medios locales, en referencia a la situación política interna entre Argentina y Venezuela.
MIRÁ TAMBIÉN | Paro docente afectó el inicio de clases en 15 provincias
El repudio del Gobierno se produce en un contexto en el que la liberación de Gallo se logró con gestiones coordinadas por la AFA junto con la Confederación Sudamericana de Fútbol y la Federación Venezolana de Fútbol, apuntan los comunicados de la propia asociación. La AFA emitió un comunicado titulado “El fútbol, un puente humanitario” en el que agradeció la cooperación de las autoridades venezolanas para facilitar el regreso del gendarme, que viaja al país en un avión gestionado por la entidad.
Mientras que la AFA reivindica la “diplomacia deportiva” como una herramienta que contribuyó al desenlace del caso, desde el Gobierno minimizan ese rol y remarcan que la política exterior debe permanecer bajo la conducción estatal, no de organizaciones privadas. El cruce entre el oficialismo y el fútbol argentino pone en evidencia tensiones sobre el papel de las instituciones no gubernamentales en asuntos de soberanía y relaciones internacionales.
El caso de Gallo cobrará mayor relevancia política en los próximos días, cuando se conozcan las decisiones que adopte el Ejecutivo respecto a eventuales acciones legales y la respuesta institucional de la AFA ante estas advertencias oficiales.
Fuente y foto: Noticias Argentinas


