El Gobierno nacional incumplió en junio la meta fiscal acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), luego de registrar un déficit primario de $696.843 millones. La combinación de una menor recaudación tributaria, la reducción de retenciones y el diferimiento del impuesto a las Ganancias provocó el primer resultado negativo de la actual gestión fuera del habitual déficit estacional de diciembre.
Con este resultado, el superávit primario acumulado durante el primer semestre alcanzó los $6,2 billones, por debajo de la meta intermedia de $6,8 billones comprometida con el organismo internacional. El desvío obligará al Ejecutivo a solicitar un waiver (dispensa) al FMI durante la próxima revisión del programa prevista para septiembre.
El escenario también refleja las dificultades del Ministerio de Economía para continuar reduciendo el gasto público. Entre los factores que explican el deterioro de las cuentas aparecen el fuerte incremento de los subsidios energéticos, en un contexto donde el Gobierno busca moderar los aumentos tarifarios para evitar un rebrote de la inflación.
MIRÁ TAMBIÉN: Milei participará del acto por el 32° aniversario del atentado a la AMIA
Semanas atrás, el ministro de Economía, Luis Caputo, había reconocido que «seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil» y sostuvo que el equilibrio fiscal dependerá cada vez más de una mejora en la recaudación. Diversos analistas coinciden en que el margen para profundizar el ajuste del gasto es cada vez más limitado por el impacto de la recesión sobre la actividad económica.
Desde la consultora LCG advirtieron que la caída sostenida de los ingresos públicos obliga a realizar un esfuerzo fiscal mayor para cumplir con la meta anual de superávit, aunque señalaron que el costo político y social de nuevas medidas de ajuste podría incrementarse en la antesala de las elecciones.
Durante junio, los ingresos fiscales cayeron 8,5% interanual en términos reales, mientras que los gastos primarios crecieron 3,1%. Los subsidios económicos aumentaron 95% real, impulsados principalmente por los energéticos (+125,5%), mientras que las transferencias a las provincias, la obra pública y los salarios estatales continuaron registrando fuertes recortes.
Fuente: Baenegocios.


