La tormenta tropical Lala se convirtió en huracán de categoría 1 mientras avanzaba hacia el archipiélago de Hawái, con vientos máximos sostenidos de 120 kilómetros por hora. El fenómeno se encontraba a unos 135 kilómetros al sureste de la Isla Grande y amenazaba con provocar fuertes lluvias, vientos, oleaje peligroso e inundaciones.
El Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos informó que Lala se había fortalecido durante las últimas horas y anticipó que el centro del sistema pasaría sobre o cerca del extremo sur de la Isla Grande. Las zonas montañosas, especialmente las cercanas al volcán Mauna Kea, podían recibir hasta 63,5 centímetros de lluvia, aumentando el riesgo de deslizamientos de tierra.
La llegada del ciclón generó una situación excepcional. Si Lala toca tierra, sería el primer huracán en alcanzar el archipiélago desde 1992, cuando el huracán Iniki provocó graves daños. Además, la Isla Grande podría experimentar su primer impacto directo en más de un siglo, después de que un huracán de categoría 3 afectara el noreste de la isla en 1871.
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Las autoridades comenzaron a preparar a la población ante el posible impacto. El gobernador Josh Green había declarado el estado de emergencia y se abrieron refugios, mientras se cancelaron actividades y se recomendó a los habitantes tomar medidas preventivas. La Isla Grande quedó bajo alerta de huracán y otras islas recibieron alertas por tormenta tropical.
Los efectos del fenómeno ya se sentían antes de una eventual llegada a tierra. Fuertes lluvias y ráfagas azotaban distintas zonas de la Isla Grande y, según datos de PowerOutage.us, cerca del 20 % de los clientes había quedado sin electricidad. Residentes también reportaron intensas ráfagas que hacían temblar las viviendas y largas filas en estaciones de servicio.
Los meteorólogos advirtieron que Lala podría causar daños incluso sin tocar tierra directamente. Las lluvias torrenciales, los vientos y los deslizamientos representan los principales riesgos para la población, especialmente en las zonas montañosas. Las autoridades mantienen el monitoreo del huracán mientras Hawái se prepara para un fenómeno meteorológico que podría convertirse en uno de los episodios más excepcionales de las últimas décadas.
Fuente: DW.
Imagen: NOAA/AP Photo/picture alliance.


