Foto: Instagram @recorreargentina40 (TN).
El Desierto del Diablo, en la Puna salteña, tiene un característico tono rojizo y formaciones rocosas particulares. Clima extremo, casi inexistencia de vida, curvas peligrosas y otros desafíos del lugar.
Ubicado a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar, El Desierto del Diablo es un destino imperdible para los aventureros que buscan paisajes únicos en Argentina. Este remoto paraje, también conocido como “Los Colorados”, se caracteriza por su intenso color rojizo y sus formaciones rocosas, que evocan la superficie del planeta Marte.
El Desierto del Diablo se sitúa entre las localidades de Tolar Grande y el Salar de Pocitos, lo que lo convierte en un destino de difícil acceso. La travesía comienza en la ciudad de Salta y requiere alrededor de nueve horas de viaje, atravesando los impresionantes paisajes de la Cordillera de los Andes. La Ruta Nacional 51 es el acceso más directo, pasando por poblados como Campo Quijano y Santa Rosa de Tastil, hasta llegar a San Antonio de los Cobres, donde los viajeros deben cargar combustible antes de adentrarse en el desierto. Desde allí, se continúa por la Ruta Provincial 27, un trayecto desafiante debido a su terreno irregular.
MIRÁ TAMBIÉN: Stuart se coronó campeón de la Red Bull Batalla
Este desierto casi desolado debe su peculiaridad a procesos geológicos que datan de hace entre 10 y 20 millones de años. En sus profundidades se encuentran dunas fósiles, que son evidencias de un pasado antiguo. La superficie presenta formaciones de rocas con cristales de yeso y evaporitas, que otorgan su distintiva tonalidad rojiza. Las extremas variaciones de temperatura, que oscilan entre 30 °C durante el día y -20 °C por la noche, contribuyen a la escasez de vida en la región.

A 45 kilómetros de El Desierto del Diablo, Tolar Grande se erige como la última parada para los viajeros. Con menos de 200 habitantes, este pequeño poblado ofrece opciones limitadas de hospedaje y, en ocasiones, la posibilidad de cargar combustible. Sin embargo, la disponibilidad de nafta no siempre está garantizada.
Antes de emprender la aventura hacia El Desierto del Diablo, es vital prepararse adecuadamente. La aclimatación en San Antonio de los Cobres es fundamental para evitar el mal de altura. Además, se recomienda llenar el tanque del vehículo en la última estación de servicio y llevar bidones adicionales de combustible. La elección de ropa adecuada es crucial, ya que el clima extremo requiere abrigo para las noches frías y ropa ligera para las horas de calor. Asimismo, es esencial contar con protección solar y abundante agua. Finalmente, se aconseja contratar a un guía especializado, dado que la falta de señalización y las características del terreno pueden hacer que sea fácil perderse.
Fuente: TN.


