Foto de archivo.
Lo informó el director del SPMF, Rubén Jaramillo, quien al dialogar con Radio 3 indicó que las condiciones climáticas continúan siendo adversas y dificultan el trabajo de brigadistas y medios aéreos.
El director del Servicio Provincial del Manejo del Fuego (SPMF), Rubén Jaramillo, confirmó este viernes a Radio 3 que el incendio forestal que se mantiene activo desde el 1º de diciembre en la zona de El Turbio ya afectó más de 3.000 hectáreas de bosque. Las condiciones climáticas continúan siendo adversas y dificultan el trabajo de brigadistas y medios aéreos.
En primer lugar, Jaramillo explicó que durante la jornada del jueves “hubo un incremento del viento en la zona del incendio, lo que reactivó algunos sectores que tenían puntos calientes. Esperábamos la lluvia, pero fue mínima y no alcanzó para generar un cambio real en el comportamiento del fuego”. Las ráfagas superaron los 85 km/h y este viernes volverán a intentar operar con el helicóptero, si las condiciones lo permiten.
El funcionario remarcó que la sequía extrema en la región es un factor determinante: “El bosque está muy seco, muy disponible para que arda. Hay muchísimo material combustible. La solución definitiva depende de la naturaleza, pero tampoco hay que dejar de lado el trabajo enorme que se hace sobre el borde del incendio, sobre todo en los sectores que pueden avanzar hacia zonas pobladas”. Actualmente no hay poblaciones en riesgo.
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Sobre la labor de los brigadistas, Jaramillo destacó que “el trabajo de la gente es encomiable, dejan horas de su vida para contener el avance del fuego. Sin ese esfuerzo, la situación sería mucho peor. Hoy tenemos unos 60 combatientes en línea y más de 100 personas afectadas al operativo”. También señaló que el humo ya no se concentra en la zona baja del río como en días anteriores, lo que mejora la visibilidad para operar.
El avance del incendio se dirige hacia sectores altos y alejados, lo que dificulta el acceso terrestre: “Hay áreas donde no hemos podido llegar con personal porque son muy altas y muy lejanas. Por eso priorizamos los bordes que tienen posibilidad de bajar hacia la población”, sostuvo. Además, las fuertes ráfagas impiden por momentos el combate aéreo, clave para atacar puntos calientes en zonas inaccesibles.
Finalmente, Jaramillo agregó que la situación regional también influye en la disponibilidad de recursos: “En otras ocasiones había intercambio de brigadistas con provincias vecinas, pero ahora todos tienen focos activos. Es un escenario complejo en toda la Patagonia”. A la espera de un cambio en las condiciones, el personal continúa reforzando líneas de defensa y monitoreando la evolución del frente ígneo.


