Martín Palazzolo, investigador del CONICET en el Instituto de Biología Agrícola de Mendoza, convirtió un residuo cotidiano en un recurso con alto valor económico y ambiental. Tras años de investigación y formación en Países Bajos, creó un reactor capaz de transformar los restos de yerba mate en un bioaceite mediante pirólisis rápida.
El sistema calienta la yerba usada a 550 grados en ausencia de oxígeno, descomponiendo los residuos y generando aceite biológico, gases y carbón. Según Palazzolo, el bioaceite puede utilizarse como combustible, materia prima para la industria química, producción de energía o en la fabricación de resinas similares al plástico.
MIRÁ TAMBIÉN | Según una app, así luciremos en 2050 si no dejamos los smartphones
El reactor, de tamaño compacto similar a un termo, consume aproximadamente la misma energía que una pava eléctrica en unos 20 minutos. Fue diseñado en colaboración con investigadores de la Universidad de Groningen, y representa una solución innovadora para reducir las más de 220 mil toneladas de residuos de yerba mate que se generan anualmente en Argentina.
Además de su potencial comercial, el invento apunta a mitigar el impacto ambiental de los desechos de la industria yerbatera. Palazzolo destacó que el proyecto forma parte de una búsqueda más amplia por fuentes alternativas de carbono renovable capaces de reemplazar productos derivados del petróleo y contribuir a la transición energética.
MIRÁ TAMBIÉN | Día Mundial del Sándwich: curiosidades y origen del icónico plato
El desarrollo de este bioaceite abre la puerta a nuevos productos sostenibles y refuerza la posición de Argentina en la innovación científica aplicada a la economía circular. Según Palazzolo, iniciativas como esta demuestran que los residuos cotidianos pueden transformarse en oportunidades para un futuro más limpio y sustentable.
Fuente: TN.


