El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona atraviesa una crisis institucional sin precedentes.
La jueza Julieta Makintach, vicepresidenta del Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Isidro, fue apartada y suspendida por 90 días tras revelarse que autorizó la filmación de las audiencias para un documental en el que ella misma iba a aparecer. La decisión judicial generó un terremoto legal que podría hacer retroceder el proceso a foja cero.
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La fiscalía y los abogados de los hijos de Maradona solicitaron formalmente reiniciar el juicio desde el principio, argumentando que las acciones de Makintach, en coordinación con los otros jueces del tribunal, podrían comprometer la validez de las decisiones tomadas hasta ahora. Entre los pedidos está la repetición de la llamada «audiencia del 338», momento procesal en el que las partes proponen testigos y pruebas periciales.
La jueza Makintach fue recusada tras la presentación de contundentes pruebas de su participación en el proyecto audiovisual. Pese a su resistencia inicial a abandonar el proceso, finalmente se aceptó su apartamiento. Poco después, la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires decidió suspenderla por 90 días debido a la “gravedad de los hechos” investigados, abriendo además la posibilidad de que enfrente un jury de enjuiciamiento.
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El juicio busca esclarecer las responsabilidades penales en la muerte del astro argentino, ocurrida en noviembre de 2020. Varios profesionales de la salud están imputados por presunta negligencia en la atención domiciliaria del exfutbolista. La interrupción del juicio representa un nuevo golpe para la familia Maradona, que reclama justicia hace más de tres años.
Fuente: Minuto UNO.


