El coronel Michael Randrianirina, líder del golpe de Estado del pasado martes, fue investido este viernes como “presidente para la refundación de la República de Madagascar” durante una ceremonia en Antananarivo, la capital del país africano. El acto tuvo lugar en la sede del Alto Tribunal Constitucional y contó con la presencia de representantes diplomáticos.
Vestido con traje oscuro y sin uniforme militar, Randrianirina juró “ante Dios, la patria y el pueblo” respetar la Constitución, defender la integridad del territorio y promover el bienestar de la población. Su ascenso al poder se da luego de que el Ejército derrocara al presidente Andry Rajoelina, quien abandonó el país tras días de protestas masivas.
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El militar, líder del poderoso Cuerpo de Administración de Personal y Servicios del Ejército de Tierra (CAPSAT), justificó el golpe asegurando que respondía a una “exigencia del pueblo” ante la profunda crisis política y económica que atraviesa Madagascar desde septiembre. La población, especialmente los jóvenes, había protagonizado intensas manifestaciones en reclamo de mejores condiciones de vida.
Durante su discurso, Randrianirina adelantó la creación de un consejo integrado por el Ejército, la Gendarmería y la Policía Nacional —con posible participación civil— que gobernará durante un máximo de dos años. En ese período, se organizará un referéndum constitucional y una consulta nacional para reformar la ley electoral.
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El nuevo mandatario prometió resolver “a corto plazo” los problemas estructurales que afectan al país, como la falta de energía, agua potable, atención sanitaria y educación. Asimismo, anunció una política de austeridad para reducir el gasto público y priorizar las necesidades sociales, marcando el inicio de una etapa que él mismo definió como una “reconstrucción nacional”.
Fuente: DW.


