El presidente Paul Biya, jefe de Estado en funciones más antiguo del mundo, fue declarado ganador de las elecciones presidenciales de Camerún, asegurando un octavo mandato que podría extender su gestión hasta casi los 100 años. Según el consejo constitucional, Biya obtuvo el 53,66% de los votos, mientras que su ex aliado y ahora rival, Issa Tchiroma Bakary, alcanzó el 35,19%.
Los comicios, celebrados el 12 de octubre, estuvieron marcados por la tensión y la incertidumbre. Tchiroma proclamó su victoria con un recuento paralelo que le otorgaba el 54,8% de los votos y convocó a manifestaciones en caso de que los resultados oficiales fueran manipulados. La situación derivó en enfrentamientos entre simpatizantes de la oposición y las fuerzas de seguridad, que provocaron al menos cuatro muertes en la capital económica, Duala.
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La violencia se extendió a varias ciudades del país, incluyendo Garoua, ciudad natal de Tchiroma, Yaundé, Bafoussam y Duala. Jóvenes armados con implementos rudimentarios se concentraron en las residencias de líderes opositores, mientras se difundían videos de supuestos intentos de arresto por parte de la policía.
Biya asumió la presidencia en 1982 y ha permanecido en el poder durante más de cuatro décadas, consolidando su control mediante la eliminación del límite de mandatos en 2008 y la represión de la oposición política. Su partido, el Movimiento Democrático Popular de Camerún, desestimó las denuncias de fraude electoral y defendió la legitimidad de los resultados oficiales.
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Pese a su longevidad y estabilidad aparente, el país enfrenta profundas divisiones políticas, disparidades económicas y conflictos separatistas. La victoria de Biya mantiene un sistema de poder centralizado, mientras la oposición sigue movilizada y cuestiona la transparencia del proceso electoral en Camerún.
Fuente: The Guardian.


